El dragón aparece representado sobre una inscripción de protección. Julio interpreta esta criatura a través de un versículo de los Salmos y de los peligros del desplazamiento.
Leer el simbolismo
La nota explica el signo mediante un pasaje que evoca el áspid, el basilisco, el león y el dragón. La figura de la adversidad se sitúa en una composición cuyo texto expresa confianza en una protección divina.
Los efectos atribuidos
Julio atribuye al signo una defensa contra las potencias malignas y los animales peligrosos. También lo asocia con los viajes por tierra, mar o aire, y con las exploraciones científicas o comerciales. Estas son sus aplicaciones históricas de protección.
El uso en Julio
El signo acompaña una intención de viaje o defensa en las prácticas de bendición y consagración de Julio. Su nota no distingue un rito propio para cada medio de transporte.
Una lectura personal
Para una lectura personal antes de un desplazamiento, nombre aquello que le inquieta y luego lo que está preparando. La figura puede acompañar una petición de valor, vigilancia y presencia a lo largo de todo el camino.
La fuente y las variantes
La reproducción es la lámina n.º 18 del tercer volumen. Se distingue del frontispicio, donde un Pentagrama domina a un dragón: esta ficha corresponde al signo llamado El Dragón en el repertorio de 44.
Abate Julio, El Libro secreto de los grandes exorcismos y bendiciones, Vincennes, en casa del autor, 1908. Explicación y aplicación n.º 66, p. 451. Indicaciones prácticas sobre los soportes bendecidos y consagrados: p. 462–463.
Numeración del repertorio clásico: 33 de 44. Esta numeración difiere del inventario de grabados de los volúmenes antiguos.
Leer la nota en la edición de 1908
Grabado extraído del ejemplar digitalizado por la Divinity School Library, Duke University / Internet Archive, a 360 dpi. Se conservan la composición, los caracteres y los colores.






























