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Charles Lancelin, explorador de misterios

Charles Lancelin, explorador de misterios

EN ESTE NÚMERO...

Juventud, educación y actividades tempranas
Introducción a los círculos esotéricos
Investigación en magnetismo y psicología oculta
Espiritualismo y exploración del más allá
El estudio de las tradiciones ocultas rurales
Recepción crítica y controversias
Patrimonio y posteridad


Charles Lancelin fue un ocultista francés de finales del siglo XIX y principios del XX, conocido por su trabajo en parapsicología y sus escritos esotéricos. Médico de formación y prolífico autor, se distinguió por sus investigaciones experimentales sobre magnetismo, hipnosis, espiritismo y otros fenómenos psíquicos. Discípulo del coronel Albert de Rochas, exploró campos tan diversos como el sonambulismo, la regresión a vidas pasadas y los viajes astrales, consolidándose como uno de los pioneros en el estudio de las experiencias extracorporales. Retrato.

Juventud, educación y actividades tempranas

Marie Charles Eugène Lancelin nació el 4 de enero de 1852 en Dreux, Eure-et-Loir, en el seno de una familia adinerada. Su padre, Charles-Jules Lancelin, era notario, y su madre, Eugénie Brochard, provenía de la burguesía local. El joven Charles creció durante el Segundo Imperio, una época en la que ya estaba muy extendido el gusto por el misterio y lo sobrenatural: pocos años después de su nacimiento, se publicó *El Libro de los Espíritus * (1857) de Allan Kardec , una obra fundacional del espiritismo que cautivó a la Francia imperial. De gran talento intelectual y ávido de conocimiento, Lancelin cursó estudios superiores de medicina. Obtuvo su doctorado y ejerció la medicina, lo que le inculcó un rigor científico en su abordaje de los fenómenos paranormales. Junto a su vocación médica, mostró un temprano interés por las artes y la literatura. Establecido en París en la década de 1880, se aventuró en la escritura dramática: fue autor o coautor de varias obras de teatro y libretos de operetas, representados en los escenarios parisinos entre 1889 y 1892. Esta experiencia literaria da testimonio de su versatilidad y curiosidad intelectual. Sin embargo, fue en el estudio de las ciencias ocultas y los fenómenos psíquicos donde Lancelin pronto concentraría la mayor parte de su energía.

Introducción a los círculos esotéricos

A finales del siglo XIX, Charles Lancelin se sumergió en los florecientes círculos espiritistas y magnetistas parisinos. De mente brillante e inquisitiva , se fascinó rápidamente por las manifestaciones atribuidas a los espíritus y las experiencias mediúmnicas. Posteriormente, se hizo amigo de Albert de Rochas d'Aiglun, exoficial y erudito que realizaba investigaciones pioneras sobre la hipnosis y la memoria de vidas pasadas. Lancelin se convirtió en discípulo de Rochas y presenció sus experimentos de regresión hipnótica, adoptando sus métodos para explorar el pasado oculto del alma humana. Bajo la influencia de su mentor, se especializó en el estudio del sonambulismo inducido, la hipnosis profunda y la teoría de la reencarnación.

Paralelamente, Lancelin se relacionó con otras figuras prominentes del ocultismo finisecular. Mantuvo correspondencia, en particular, con el Dr. Gérard Encausse, más conocido como Papus , quien le ofreció consejos y aliento. Papus, reconocido médico y ocultista, introdujo a Lancelin en los intentos de fotografiar lo invisible, es decir, capturar en placas fotográficas las emanaciones o entidades psíquicas invisibles a simple vista. Lancelin también se benefició de la experiencia del Dr. Hippolyte Baraduc, pionero en la fotografía de fluidos, para adquirir el equipo y las técnicas necesarias para detectar estas fuerzas sutiles. Estos intercambios demuestran que Lancelin estaba plenamente integrado en la red de investigadores esotéricos de su época, donde la colaboración y el intercambio de experiencias eran habituales.

Concienzudo y metódico, Lancelin participó en los círculos y congresos de estudios psíquicos que proliferaban en ese momento. En 1911, cofundó, junto con el ingeniero Louis Lefranc, el Instituto Francés de Investigación Psíquica , una sociedad dedicada al estudio experimental de fenómenos espiritistas, magnéticos y ocultos. Se convirtió en el editor jefe de su revista mensual , Le Monde Psychique (El Mundo Psíquico ), la publicación del Instituto, que presentaba informes de experimentos y artículos en profundidad. Lancelin se comprometió así con un enfoque colectivo destinado a proporcionar un marco serio para la exploración de lo inexplicable. Su influencia se extendió a los círculos espiritistas internacionales: por ejemplo, existe una fotografía de él asistiendo a un congreso de psicología, un testimonio de su participación activa en estas reuniones académicas sobre lo paranormal. A través de estas redes, Lancelin se asoció con espiritistas prominentes como Léon Denis y Gabriel Delanne, así como con académicos abiertos a la metapsíquica como Camille Flammarion y Charles Richet. Esta inmersión en el mundo oculto proporcionó a Lancelin una gran cantidad de ideas, colaboraciones y temas de investigación que nutrirían su propio trabajo.

Investigación en magnetismo y psicología oculta

Basándose en su doble formación científica y esotérica, Charles Lancelin realizó sus propios experimentos sobre fenómenos psíquicos, adoptando un enfoque empírico. Una de sus primeras áreas de estudio fue el magnetismo animal , heredado del trabajo de Franz-Anton Mesmer y recuperado por los magnetizadores del siglo XIX. Lancelin practicaba la hipnosis magnética para inducir un trance sonámbulo en sus sujetos, lo que propiciaba la aparición de percepciones paranormales. Intentó medir y objetivar el misterioso "fluido magnético" que se creía emanaba tanto del magnetizador como de la persona hipnotizada. Este trabajo lo llevó a inventar o perfeccionar diversos instrumentos para detectar fuerzas psíquicas, inspirándose en dispositivos diseñados por sus contemporáneos (el biómetro del Dr. Baraduc, los diales de los zahoríes). En 1912, Lancelin publicó *Introducción a algunos puntos del ocultismo experimental *, en la que describió rigurosamente los protocolos e instrumentos utilizables para el estudio científico de lo paranormal. En él afirma la necesidad de un método objetivo para dar credibilidad a fenómenos relegados durante mucho tiempo a la categoría de "supersticiones".

Como auténtico experimentador, Lancelin también abordó el misterio de la proyección astral personal , lo que posteriormente se denominaría proyección astral. En su obra fundamental, * Método de Proyección Astral Personal* (1912), explicó cómo un individuo podía, bajo ciertas condiciones, separar su "cuerpo psíquico" de su cuerpo físico para explorar otros lugares o planos de existencia a distancia. Lancelin detalló los ejercicios que inducen esta experiencia extracorpórea: relajación profunda, concentración mental y fuerza de voluntad para inducir un estado similar al trance. Una vez liberada, la consciencia del sujeto podía percibir escenas distantes (clarividencia viajera) o escuchar voces lejanas (clariaudiencia), según la terminología de Lancelin. El autor afirmaba basarse en los casos de sonámbulos lúcidos relatados por Hector Durville y en los relatos de sus propios médiums para validar la realidad del fenómeno. Incluso propuso analogías físicas (como la formación de un "doble" energético) para explicar lo que, en aquel entonces, desafiaba las leyes conocidas de la biología. Este trabajo innovador le valió a Charles Lancelin la distinción de ser considerado uno de los primeros teóricos de la proyección astral en Occidente.

Entre los experimentos originales de Lancelin se encontraba la búsqueda de vidas pasadas mediante la hipnosis. Inspirado por las ideas de Rochas sobre la reencarnación, intentó reconstruir sus propias vidas pasadas utilizando sujetos hipnóticos. Su enfoque, relatado en *Mis últimas cinco vidas pasadas* (1922), fue notablemente riguroso: Lancelin utilizó hasta doce médiums simultáneamente para interrogar su pasado, comparando sus relatos para eliminar contradicciones y retener solo los elementos consistentes. Colocó a sus sujetos, uno tras otro, en un estado de hipnosis profunda, pidiéndoles que rastrearan su camino hasta un período específico de su vida presente, y luego más allá de su nacimiento, para revelar una vida pasada. En caso de desacuerdo entre dos médiums, incluso los hipnotizaba juntos y los hacía conversar para aclarar los puntos de conflicto. Lancelin luego contrastó la información obtenida con los datos históricos disponibles (archivos, recuerdos pasados) para verificar la ausencia de errores significativos. Aunque sus resultados no convencieron a la ciencia oficial, este audaz intento da testimonio de su mente al mismo tiempo soñadora y racional , preocupada por proporcionar evidencia factual de intuiciones metafísicas.

Espiritualismo y exploración del más allá

El otro aspecto importante de la obra de Charles Lancelin se relaciona con el espiritismo y la comunicación con lo invisible. Autoproclamado espiritista, Lancelin creía que la muerte física es simplemente una transición y que el alma sobrevive en otro plano de existencia. Desde muy joven, participó en sesiones espiritistas para estudiar los mensajes y fenómenos atribuidos a los espíritus de los difuntos. Presenció sesiones de volteo de mesas, escritura automática y la materialización de entidades, buscando comprender sus principios subyacentes. Convencido de la seriedad del espiritismo, se convirtió en un ferviente defensor, manteniendo una mirada crítica sobre sus excesos. En 1912, publicó *Fraude en la Producción de Fenómenos Mediúmnicos *, un ensayo en el que denunciaba las artimañas y engaños de ciertos médiums sin escrúpulos. Basándose en casos documentados, Lancelin explica cómo se pueden simular efectos espectaculares (apariciones fantasmales, voces directas, ectoplasma) mediante métodos físicos. Su objetivo es claro: desenmascarar a los charlatanes para visibilizar mejor los fenómenos genuinos. Este enfoque le valió el respeto de los espiritualistas sinceros, quienes, como él, se preocupan de purificar su disciplina de las acusaciones de engaño.

Convencido de la realidad de la vida después de la muerte, Lancelin también intentó definir su naturaleza. En *La humanidad póstuma y el mundo angélico * (1903), uno de sus primeros libros, presentó una visión estructurada del más allá. Inspirándose tanto en el cristianismo esotérico como en los relatos espiritistas, describió las etapas por las que pasaría el alma tras la muerte, desde el plano terrenal hasta un "mundo angélico" superior. Lancelin retomó estos temas en *Vida póstuma * (1922) y *El más allá y sus problemas* (1914), donde abordó cuestiones como el destino del alma, las condiciones de vida en el más allá y la posibilidad de que los vivos contacten con los espíritus. Imaginó la existencia de cuerpos sutiles anidados unos dentro de otros (físico, astral, mental, etc.), simplificando y adaptando conceptos teosóficos y espiritistas. Según él, el espíritu inmortalizado del hombre se envuelve en diferentes "envolturas fluídicas" para manifestarse en cada medio de existencia. Este concepto, que expresa en El alma humana (1921), pretende reconciliar los datos del espiritualismo con una forma de psicología experimental: el alma se estudia como un objeto que tiene una estructura y obedece a leyes naturales, más que como un misterio puramente místico.

A través de sus numerosas publicaciones, Lancelin contribuyó significativamente a la difusión de la doctrina espiritista en Francia. Colaboró ​​en revistas especializadas, impartió conferencias y escribió libros accesibles para el público culto. En *La evocación de los muertos* (1920), resumió los métodos rituales y psíquicos para comunicarse con los difuntos, a la vez que advertía sobre los peligros del espiritismo descontrolado. Hombre de fe, racionalista, abogó por un enfoque mesurado: reconociendo la posibilidad de contacto con el más allá, pero manteniendo una mente crítica y discernimiento ante los mensajes recibidos. Su postura moderada, ni ciegamente crédula ni sistemáticamente escéptica, le granjeó una considerable credibilidad dentro del movimiento espiritista.

El estudio de las tradiciones ocultas rurales

En 1911, Charles Lancelin publicó una de sus obras más inusuales: *La Sorcellerie des campagnes * (Brujería en el campo). Alejándose del espiritualismo urbano, se centró en las creencias ocultas rurales y las prácticas tradicionales de brujería en los pueblos franceses. Lancelin se convirtió en un investigador de lo paranormal popular, recopilando relatos de maldiciones, hechizos lanzados al ganado, sabbats rurales y curanderos que realizaban oraciones o usaban talismanes. Su libro detalla los orígenes y rituales de esta brujería campesina, basándose en testimonios y fuentes históricas. Describe notablemente los métodos de hechizo atribuidos a las brujas (muñecas de cera perforadas con alfileres, polvos malditos) y los medios para protegerse de ellos. Enseña cómo protegerse contra el mal de ojo o romper un hechizo, mediante gestos apotropaicos o la intervención de exorcistas locales.

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El enfoque de Lancelin combina la observación etnográfica con la interpretación ocultista. No se limita a relatar los hechos; busca explicar los mecanismos subyacentes de la brujería vinculándolos con las leyes del magnetismo y la psique. Compara las maldiciones con el fenómeno de la sugestión hipnótica y postula que el miedo de la víctima influye en la efectividad del hechizo. Ciertas manifestaciones físicas, como las quemaduras espontáneas en el cuerpo de una persona hechizada, son analizadas por Lancelin como efectos de "visión doble" o "fantasmas de los vivos". En *La Sorcellerie des campagnes* (Brujería en el campo), relata un caso en el que el encuentro entre el "fantasma" de una persona y el de otra supuestamente causó una quemadura, una observación que posteriormente analiza en la revista *Le Monde Psychique* (El mundo psíquico) con su colega Lefranc. Así, Lancelin intenta demostrar que las leyendas de aquelarres y hechizos ocultan fenómenos psíquicos reales, simplemente malinterpretados en el pasado. De este modo, establece un vínculo único entre el folclore ocultista y las teorías metapsíquicas modernas. Esta obra, erudita y meticulosamente investigada, se convertirá en un clásico para los entusiastas del ocultismo rural.

Recepción crítica y controversias

Por supuesto, la obra de Charles Lancelin, a caballo entre la ciencia convencional y lo oculto, provocó reacciones encontradas entre sus contemporáneos. En círculos espiritualistas y esotéricos, era ampliamente respetado por su enfoque metódico y su compromiso con el rigor científico. Sus colegas lo reconocían como un investigador audaz, dispuesto a explorar, sin prejuicios, dominios considerados inaccesibles. Así, se le describió como «un explorador de los misterios de este mundo y del más allá», destacando la amplitud de sus investigaciones, desde lo visible hasta lo invisible. Su labor como divulgador serio —escribía con un estilo claro, explicando teorías complejas de forma accesible— fue elogiada por los lectores interesados ​​en lo paranormal. A través de sus conferencias y libros, Lancelin abrió las puertas a un universo esotérico para el público general, un universo que hasta entonces había permanecido esotérico en el sentido estricto de la palabra, es decir, reservado para unos pocos.

En cambio, los científicos académicos y los racionalistas reaccionaron de forma más crítica. La comunidad médica, con pocas excepciones, consideró que los experimentos de Lancelin sobre el alma y los fluidos corporales carecían de fundamento sólido. Sus intentos de demostrar la reencarnación o la proyección astral se atribuyeron a la fértil imaginación de sujetos hipnotizados, o incluso a la autosugestión. Ya en 1923, el filósofo esotérico René Guénon, experto en el estudio del simbolismo, criticó a Lancelin en su ensayo *L'Erreur spirite* (El error espiritista ). Guénon señaló que Lancelin, aunque se presentaba como un psíquico científico, «es en realidad un espiritista reconocido» e insinuó que sus experimentos de regresión con Lefranc se realizaron con excesiva credulidad. Lo acusó de haber abordado esta investigación con una teoría preconcebida de la reencarnación y de haber influenciado inconscientemente a sus médiums, sesgando así los resultados. En términos más generales, Guénon clasifica algunas de las conclusiones de Lancelin como ejemplos de "credulidad científica", lo que ilustra, en su opinión, los inconvenientes de un método experimental mal controlado. Este severo juicio refleja las tensiones dentro de la propia comunidad ocultista: los defensores del ocultismo tradicional criticaron a Lancelin y a los espiritistas por popularizar los misterios sagrados de forma excesivamente profana, mientras que los positivistas los descartaron como meras supersticiones.

A pesar de estas críticas, Charles Lancelin siempre mantuvo la buena fe en su enfoque. Reconoció sin reservas las limitaciones de sus métodos de investigación y admitió que algunos fenómenos podían tener explicaciones psicológicas, en lugar de sobrenaturales. Su obra , *Fraude en la Producción de Fenómenos Mediúmnicos*, da testimonio de esta clarividencia respecto a las posibles ilusiones del espiritismo. El objetivo principal de Lancelin era el avance del conocimiento, convencido de que «muchos médicos eran seguidores de la ciencia oculta» (un hecho totalmente cierto al examinar a los ocultistas a lo largo de la historia) y que podían aportar «sus rigurosos métodos de investigación». Finalmente, aunque su nombre no alcanzó la fama generalizada de un Allan Kardec o un Papus , se ganó el respeto de un pequeño círculo de personas de mente abierta que apreciaban su equilibrio entre el fervor espiritual y el rigor racional.

Patrimonio y posteridad

Charles Lancelin falleció en París el 5 de enero de 1941, a la edad de 89 años, tras una vida dedicada a explorar los límites de lo visible y lo invisible. Poco antes de su muerte, legó su extensa biblioteca personal —más de doce mil libros sobre esoterismo, parapsicología, religión y psicología— a la biblioteca municipal de Versalles. Esta colección Lancelin , creada en 1941, permanece abierta a investigadores y a quienes sienten curiosidad por el tema, preservando el recuerdo de sus intereses. Ilustra la amplitud del conocimiento de Lancelin, que se nutría tanto de autores místicos como de las revistas científicas de su época.

Mucho después de su muerte, los escritos de Lancelin siguen leyéndose y republicándose en círculos de entusiastas del ocultismo. Varias de sus obras se consideran ahora clásicos de la literatura esotérica francesa. *Méthode de dédoublement personnel* (Método del duplicado personal) sigue siendo una referencia histórica clave sobre las experiencias extracorporales, citada en estudios sobre la proyección astral. *La Sorcellerie des campagnes* (Brujería rural ), indisponible durante décadas, se reeditó en una edición crítica en 2020, lo que destaca su valor etnográfico y patrimonial cultural. De igual modo, *L'Âme humaine* (El alma humana ) y *L'Occultisme et la science* (Ocultismo y ciencia) son consultados regularmente por los historiadores de las ideas, ya que reflejan la mentalidad de una época que buscaba reconciliar las ciencias positivas con la espiritualidad.

La contribución de Lancelin a la popularización del conocimiento esotérico es innegable: supo presentar conceptos complejos (cuerpo astral, karma, fluidos psíquicos, etc.) en un lenguaje accesible, utilizando ejemplos concretos y analogías vívidas. De este modo, allanó el camino para la aceptación de temas ahora familiares para el público general, como las experiencias cercanas a la muerte y la reencarnación , que ya no impactan la sensibilidad contemporánea tanto como en 1900. Su preocupación por la legitimidad científica también prefigura el enfoque de la parapsicología moderna, que intenta estudiar los fenómenos paranormales mediante rigurosos protocolos experimentales. Sin duda, su obra pionera pertenece a la historia de la búsqueda de la humanidad por comprender lo desconocido.

Olivier d'Aeternum
Par Olivier d'Aeternum

Apasionado por las tradiciones esotéricas y la historia de lo oculto, desde las civilizaciones tempranas hasta el siglo XVIII, comparto artículos sobre estos temas. También soy cofundador de la tienda esotérica en línea Aeternum.

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