
Principados
En la jerarquía celestial cristiana, los Principados constituyen el octavo coro de la tercera jerarquía. Su función principal es guiar y proteger a las naciones y pueblos. Son responsables de la dirección espiritual de los gobiernos y autoridades terrenales, garantizando la aplicación de los principios divinos en los asuntos humanos. Los Principados también son considerados intercesores, orando por la humanidad e invocando la gracia divina para los líderes y las sociedades. Su misión es promover la justicia y la armonía, actuando como guardianes de los valores espirituales dentro de las comunidades humanas.

























