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Péntáculos planetarios, entre astrología y alta magia
Pantacles planétaires, entre astrologie et haute magie

Los Cuadernos de Aeternum

Péntáculos planetarios, entre astrología y alta magia

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El pantáculo (y no pentáculo, hablamos de ello aquí) planetario es un disco grabado que se utiliza desde la Edad Media en la magia astral. Como herramienta de alta magia, su fabricación se basa en un conjunto de reglas estrictas fundamentadas en la astrología, la teurgia y la tradición talismánica. Explicaciones.

Para profundizar y trabajar concretamente con estos pantáculos, hemos creado una recopilación completa y en alta definición de cada sello que puede encontrar aquí.

Génesis manuscrita y marco astrológico

La expresión pantáculo planetario aparece en el latín medieval gracias a la traducción de un antiguo tratado árabe llamado Picatrix. Este texto, redactado en el siglo XI, es una recopilación de más de doscientas fuentes sobre lo que se llamaba magia astral, una forma de magia que busca captar la influencia de los astros. Cada planeta está asociado a un símbolo, un nombre divino (hebreo o árabe) y un espíritu intermediario, todo ello grabado en un círculo protector destinado a concentrar y orientar esta influencia celeste.

En el siglo XVI, el erudito alemán Heinrich Cornelius Agrippa retoma esta antigua materia y la reorganiza en su obra De occulta philosophia (Filosofía oculta). En el segundo libro, presenta tablas que relacionan cada planeta con un metal concreto, una figura geométrica (el sello), un espíritu celeste (o inteligencia angélica), así como con un momento propicio para crear o activar el talismán. La idea es reunir los movimientos del cielo (la astrología) con el arte de crear objetos cargados de intención (la magia talismánica).

Esta lógica también aparece, con un tono más religioso y elementos litúrgicos, en otro texto fundamental: la Clavícula de Salomón (Clavicula Salomonis en latín), un grimorio muy influyente cuyos mejores ejemplares manuscritos datan de los siglos XV al XVII. Estos textos se copiaban e ilustraban en talleres de monjes o eruditos, llamados scriptoria, especialmente en Italia al final del Renacimiento.

Estructura gráfica y correspondencias materiales

Un pantáculo planetario tiene la forma de un disco, generalmente estructurado mediante círculos concéntricos y, en ocasiones, cuadrículas. En su interior se encuentra una composición compleja que combina letras hebreas, nombres de ángeles, versículos bíblicos o fórmulas extraídas de tradiciones religiosas, así como símbolos propios de los planetas (llamados glifos).

Pantáculos planetarios, entre astrología y alta magia

Primer pantáculo de Júpiter

Según La Clavícula de Salomón, cada pantáculo debe realizarse sobre un metal específico que corresponda al planeta: plomo para Saturno, estaño para Júpiter, hierro para Marte, oro para el Sol, cobre para Venus, mercurio o una aleación volátil para Mercurio, y plata para la Luna. En su defecto, también pueden trazarse con tinta sobre pergamino virgen, utilizando un color correspondiente al astro.

Los pensadores influenciados por Picatrix, como Marsilio Ficino o Pietro d’Abano, explicaban que el círculo del pantáculo encierra la influencia del astro, mientras que los nombres sagrados inscritos en él actúan como relés espirituales entre el mundo celeste y el mundo terrestre.

Rituales de activación y transmisión europea

Según la tradición, para que el pantáculo se vuelva activo no basta con fabricarlo: también hay que activarlo. Esto se realiza mediante un ritual preciso: grabarlo, perfumarlo (se dice ahumarlo, porque se pasa por el humo de un incienso consagrado) y sellarlo (es decir, consagrarlo y cerrarlo mágicamente) en el momento exacto en que el planeta correspondiente domina el cielo. Es lo que se denomina hora planetaria.

Una vez activado, el pantáculo puede llevarse alrededor del cuello, colgarse en una puerta, suspenderse sobre un altar u ocultarse en un lugar estratégico. Según La Clavícula de Salomón, este disco puede proteger a su portador contra venenos, fuego, ahogamientos o hechizos, atraer favores sociales o incluso servir como mandato mágico para ordenar a los espíritus.

Hay constancia de ello en fuentes históricas: los archivos judiciales de Venecia citan Picatrix en el caso de la detención de Casanova; médicos como Paracelso mencionan el uso de estos talismanes en sus tratados. Por tanto, no pertenecen únicamente al ámbito de la superstición o el folclore: también circulaban en círculos eruditos y cortes principescas.

En el siglo XIX, el ocultista inglés Samuel Liddell MacGregor Mathers integra estos pantáculos en el sistema ritual de la Golden Dawn, una influyente sociedad iniciática. En esa misma época, en París, otros ocultistas vuelven a publicar los textos de Agrippa, reavivando el interés por estos antiguos símbolos, muy lejos de las apropiaciones New Age y de las prácticas calificadas como brujería moderna.

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