La Valeriana oculta bajo sus flores pálidas una raíz de olor intenso, capaz de atraer a gatos y ratas. Los antiguos herbarios la llaman Phu, Setewale o Setwall; la astrología vegetal de Nicholas Culpeper la sitúa bajo Mercurio.
Su identidad mágica nace de este contraste. La parte aérea parece ligera, mientras que la raíz impone una presencia animal, casi inquietante. Invoca, pone en movimiento y guía. Este poder de atracción explica por qué la Valeriana pertenece tanto a los encantamientos de acercamiento como a los relatos de líderes capaces de llevar a los animales tras de sí.
Sus usos medicinales modernos para el estrés leve y el sueño son reales, pero no resumen su historia ritual. En el grimorio, la raíz se convierte sobre todo en una materia mercurial: atrae la atención, transmite una petición y acompaña el paso de la agitación al reposo.
La raíz aromática de Valeriana officinalis
Valeriana officinalis L. pertenece a las Caprifoliaceae. Esta planta perenne tiene un tallo erguido, hojas opuestas profundamente divididas y ramilletes de pequeñas flores de color blanquecino a rosado. La materia ritual más conocida es su parte subterránea seca: rizoma, raíces y estolones.
Kew reconoce la especie como nativa de una extensa parte de la Eurasia templada. Crece con facilidad en praderas frescas, zanjas y lugares húmedos. Kew, Valeriana officinalis.
El olor característico se desarrolla intensamente al secarse. No agrada a todos los seres humanos, pero algunos gatos reaccionan frotándose, revolcándose o mordisqueando la raíz. Así, la planta entra en la práctica mediante una sensación directa: antes que cualquier discurso simbólico, ya modifica el comportamiento a su alrededor.
Setewale en los antiguos herbarios
Richard Folkard recuerda los antiguos nombres de la valeriana: Phu en Dioscórides, y después Setewale o Setwall en inglés. Chaucer menciona el Setewale entre las hierbas aromáticas, y Gerard cuenta que las poblaciones del norte de Inglaterra solían añadirlo a los caldos y platos saludables.
El mismo autor insiste en la atracción que la raíz ejerce sobre gatos y ratas. Esta observación alimentó el imaginario de una planta que hace venir, guía o arrastra. La Valeriana no es un perfume delicado destinado a seducir desde lejos: su llamada es terrenal, insistente y casi salvaje. Richard Folkard, Plant Lore, Legends, and Lyrics, «Valerian».
Los gatos y las ratas confieren a la planta un imaginario de conducción: el olor capta la atención, provoca el acercamiento y arrastra un movimiento hacia su fuente. Así, la raíz se convierte tanto en guía como en imán.
La Valeriana bajo Mercurio
Nicholas Culpeper sitúa la Valeriana bajo Mercurio. La correspondencia es adecuada para una planta de movimiento, transmisión e intermediación: su raíz atrae, su olor viaja y sus antiguos nombres pasan de un herbario a otro. Nicholas Culpeper, The Complete Herbal, «Valerian».
El Mercurio de la Valeriana no es solo el de las cartas y la elocuencia. Conduce los cuerpos, conecta la parte superior de la planta con su raíz oculta y hace circular la atención. Por esta razón, la raíz es adecuada para las peticiones que deben llegar a alguien, las negociaciones y los momentos en que la mente debe abandonar la agitación para encontrar una dirección.
Atraer no es retener. La Valeriana llama y pone en movimiento. Es más adecuada para abrir un camino, propiciar la llegada de un interlocutor o guiar un pensamiento que para ejercer poder sobre una persona.
Del tumulto al descanso
La Agencia Europea de Medicamentos reconoce el uso de preparados que cumplen las normas farmacéuticas para aliviar una tensión nerviosa leve y favorecer el sueño. Esta función moderna arroja luz sobre otra faceta de Mercurio: el mensajero también debe saber abandonar el ruido y cruzar el umbral de la noche. Agencia Europea de Medicamentos, Valerianae radix.
En un contexto ritual, la raíz puede marcar el paso entre la actividad y el descanso sin convertirse en un preparado para ingerir. Colocada en una caja cerrada cerca del lugar de trabajo, recibe en un papel los pensamientos que siguen dando vueltas. La caja se cierra por la noche y se vuelve a abrir al día siguiente, cuando esas cuestiones pueden volver a estar activas.
Este gesto respeta el doble movimiento de la planta: atraer lo que vaga y luego darle un lugar donde posarse. La valeriana no ordena el sueño; delimita el tiempo de vigilia.
Llamar y orientar una petición con la valeriana
Para un trabajo mercurial, coloque una pequeña cantidad de raíz en una bolsita interior cerrada y luego introduzca en ella una petición escrita con precisión. El miércoles, lea el texto en voz alta y nombre la vía concreta por la que puede llegar la respuesta: carta, entrevista, desplazamiento o conversación.
En un trabajo de acercamiento, la valeriana acompaña una invitación honesta, nunca una coacción. Escriba los dos nombres a ambos lados de un camino dibujado y coloque la raíz en el centro como punto de encuentro. El rito termina en cuanto haya tenido lugar la conversación, sea cual sea el resultado.
Debido a su atracción sobre ciertos gatos, toda práctica debe realizarse en un recipiente inaccesible para los animales. El recipiente cerrado se convierte en sí mismo en una imagen adecuada de la planta: una fuerza de atracción real, guardada dentro de un límite claro.
Correspondencias históricas
| Referencia | Correspondencia |
|---|---|
| Nombre botánico | Valeriana officinalis L. |
| Parte utilizada | Rizoma y raíces secos |
| Planeta | Mercurio, según Nicholas Culpeper |
| Ámbitos mágicos | Atracción, mensaje, orientación, negociación, paso hacia el descanso |
| Misterio central | Una raíz cuyo olor atrae a los animales y pone algo en movimiento |
| Formas rituales | Bolsita interior cerrada, caja, papel de petición; sin ingestión ni combustión |









































