La flor de azahar actúa tanto como un protector energético como un apoyo emocional. Quemada en fumigación, limpia las tensiones, estabiliza el ánimo y calma las mentes agitadas. Fortalece el aura, restaura la confianza e invita a un estado de calma profunda.
En los rituales de amor, atrae los sentimientos sinceros y consolida los lazos existentes. Coloca un poco sobre un carbón antes de un momento en pareja, o añádela a un frasco de hechizo dedicado al amor duradero. Para crear un espacio propicio para el sueño y la paz interior, quema algunas flores en la habitación al caer la noche.
La flor de azahar difunde una energía solar y reconfortante. Calienta la atmósfera, abre a la ternura y favorece la reconexión con uno mismo. Actúa tanto en la esfera afectiva como en la protección espiritual.
Conservar en un recipiente cerrado, en lugar seco.















