Atribuciones
Ares, el dios griego de la guerra, encarna el aspecto más salvaje y brutal del combate. A diferencia de Atenea, asociada con la estrategia y la sabiduría militar, Ares representa la furia impulsiva del campo de batalla, la fuerza bruta y el caos de la lucha. Se le invoca a menudo para ilustrar el lado oscuro de la guerra y las pasiones ardientes que puede despertar.
Tabla de correspondencias
| Piedras | Granate, ónix |
| Planetas | Marte (por su asociación con la guerra y la fuerza) |
| Día | Martes (día asociado a Marte) |
| Cuestiones relacionadas | Atenea (diosa de la sabiduría y la estrategia militar, a menudo opuesta a Ares) |
| Criaturas | Águila, perro |
| Plantas | Amapola (símbolo de muerte en la guerra y resurrección), Cardo (símbolo de protección y fuerza) |
| Señales | Aries (por su asociación con la fuerza y la combatividad) |
| Dirección | Sur (asociado con la calidez y la fuerza en muchas tradiciones) |
| sábados | No aplicable |
Símbolos y apariencias
Ares suele representarse con armadura completa, listo para la batalla. A menudo se le acompaña con atributos de guerra como una lanza y un escudo, que simbolizan su naturaleza combativa y defensiva. Carros de guerra y perros de guerra, que representan su capacidad para sembrar el terror y el caos entre sus enemigos, también son símbolos frecuentes asociados con este dios.
Mitos
En la mitología griega, Ares aparece en numerosas historias, donde se destaca su temperamento impetuoso y a veces irracional. Sus amoríos, en particular su tumultuosa relación con Afrodita, resaltan su naturaleza apasionada e impredecible. En la Ilíada , Ares suele ser el centro de la acción, eligiendo bando y luchando con una furia que ilustra su naturaleza inherentemente conflictiva.
Mensaje espiritual
El culto a Ares resalta las dualidades de la naturaleza humana, recordándonos que la fuerza y el coraje son cualidades admirables, pero que la agresión descontrolada puede conducir a la destrucción y al caos. Su historia enseña la importancia de canalizar las energías apasionadas de forma constructiva y reflexionar sobre las consecuencias de nuestros actos. En este sentido, Ares sirve como recordatorio de que la valentía debe moderarse con la prudencia y que incluso los guerreros deben buscar el equilibrio entre el fervor de la batalla y la sabiduría estratégica para triunfar sin desatar una destrucción innecesaria.


























