Preparación del espacio
Antes de comenzar, elija un espacio tranquilo y seguro. Asegúrese de que esté bien ventilado, ya que la salvia produce un humo denso. Cierre las ventanas temporalmente para evitar que el humo se escape demasiado rápido, pero esté listo para abrirlas una vez terminado el ritual para ventilar la habitación.
Intención y respeto
Fijar una intención clara es crucial antes de iniciar el ritual. Ya sea que desee purificar, proteger o renovar la energía de su espacio, mantenga esta intención en mente durante todo el proceso. Aborde el ritual con respeto y una mente abierta, reconociendo el poder y la historia detrás de esta práctica ancestral.
Encendido del rollo de salvia
Sostenga el rollo de salvia por un extremo y encienda el otro con una cerilla o un encendedor. Deje que la llama arda brevemente, luego sople suavemente para apagar la llama, permitiendo que la salvia se consuma y libere humo. Asegúrese de que el rollo esté bien encendido para evitar tener que volver a encenderlo con frecuencia.
Purificación del espacio
Muévase lentamente por el espacio con el rollo de salvia, permitiendo que el humo se disperse. Concéntrese especialmente en las esquinas, cerca de puertas y ventanas, y alrededor de objetos o áreas específicas que desee purificar. Deje que el humo denso llene el espacio, llevándose consigo las energías negativas. Si el humo se vuelve demasiado intenso, abra las ventanas para dejar salir el exceso mientras mantiene una circulación de aire fresco.
Concentración y meditación
Mientras la salvia arde, concéntrese en su intención inicial. Puede recitar una oración, un mantra o simplemente meditar sobre el objetivo de la purificación. Esta fase del ritual es esencial para fortalecer su intención e integrar plenamente el proceso de purificación.
Cierre del ritual
Una vez terminado el ritual, apague cuidadosamente el rollo de salvia. Puede hacerlo aplastándolo suavemente en un recipiente resistente al calor o sofocándolo bajo arena. Asegúrese de que el rollo esté completamente apagado para evitar cualquier riesgo de incendio.
Después del ritual
Finalmente, abra las ventanas y puertas para permitir que las energías negativas se escapen y que el aire fresco circule. Tome un momento para sentir la diferencia en la energía del espacio, apreciando la claridad y ligereza recién instauradas.

















