Para comenzar, basta con instalarse en un lugar tranquilo. Tome su péndulo entre el pulgar y el índice, y déjelo colgar sin tensarlo ni apretarlo. Respire un poco, relájese, luego pídale que le muestre un « sí ». Observe bien el movimiento. Repita para el « no ». También puede preguntarle qué significa « no sé ». Cada uno tiene su propio código, y es ese vínculo personal lo que importa.
Una vez establecido este diálogo, puede hacer preguntas simples, claras, que se puedan responder con sí o no. No intente forzar las cosas. Al péndulo le gustan la paciencia, la calma y la sinceridad.
Con el tiempo, sentirá cuándo responde con precisión. Y sobre todo, no tenga miedo de equivocarse al principio. Aprender a escucharse requiere un poco de práctica, pero es un camino valioso.



























































































































