Santa María Magdalena, tú que supiste arrepentirte de tus pecados y encontrar la redención mediante
la humildad, sabes cuán pesadas y dolorosas son
las sufrimientos del corazón, tan intensas como
las del cuerpo.
Santa María Magdalena, tú que por medio de las lágrimas
finalmente encontraste el descanso del alma, ayúdame a
recobrar la serenidad, ayúdame a superar este
dolor que me consume y me aleja del
Camino del Señor, que es Amor universal, en
contraste con los caminos de Satanás que son lujuria y
pasión carnal a las que sucumbí,
tuviste el valor de hacerlo:
Santa María Magdalena, tú que recibiste de
Jesús la absolución de tus errores, protégeme
siempre, como una hermana mayor,
Amén.

















