En Francia, las espadas, sables y dagas generalmente se clasifican como armas de categoría D según el Código de Seguridad Interior. Su compra y posesión están autorizadas para personas mayores de edad, sin necesidad de declaración previa. Sin embargo, esta libertad no se extiende al porte y transporte. El porte de una espada en la vía pública está prohibido, salvo en situaciones muy particulares previstas por la ley.
Su transporte solo está autorizado por un motivo legítimo, por ejemplo, para asistir a una recreación histórica, una exposición, una sesión de entrenamiento, un espectáculo o durante una mudanza. En ese caso, se recomienda transportar la espada en una funda o estuche, guardada de manera que no pueda ser utilizada inmediatamente.
Las espadas ofrecidas como objetos de decoración, colección o con fines ceremoniales siguen sujetas a esta regulación. Su destino no modifica su estatus jurídico. Antes de cualquier uso fuera de un ámbito privado, corresponde al propietario asegurarse del cumplimiento de la legislación vigente. Las normas pueden cambiar; en caso de duda, se aconseja consultar los textos oficiales o solicitar información a las autoridades competentes.



























































































































