Espadas - mantenimiento

Una espada bien cuidada conservará su aspecto y limitará los riesgos de oxidación con el tiempo. Basta con algunos gestos simples para preservarla, ya sea destinada a la colección, a la decoración o a un uso ceremonial.

Después de cada manipulación, limpie la hoja con un paño suave y seco para eliminar las huellas dactilares. El sudor contiene naturalmente humedad y sales que pueden favorecer la aparición de manchas o corrosión, especialmente en hojas de acero al carbono. Si su espada está fabricada en acero al carbono (como los aceros EN45, 1045, 1060 o 1095), aplique regularmente una capa muy fina de aceite protector con un paño limpio.

Un aceite mineral neutro o un aceite especialmente diseñado para armas antiguas es perfecto. No es necesario aplicar mucho: una ligera película protectora es suficiente. Guarde siempre su espada en un lugar seco, protegido de fuertes variaciones de temperatura y humedad. Si se guarda en una funda de cuero, es preferible no dejarla permanentemente dentro, ya que el cuero puede retener la humedad y los taninos que podrían dañar la hoja a largo plazo. Finalmente, evite productos abrasivos, esponjas metálicas o limpiadores agresivos que podrían dañar el pulido o los grabados.

En caso de aparición de ligeras manchas de oxidación, un producto especialmente destinado al mantenimiento de hojas generalmente permitirá eliminarlas sin dificultad. Con un mantenimiento regular, una espada de calidad puede conservar su brillo y estado original durante muchos años.