Según la leyenda, durante una de las muchas epidemias de peste en Francia en el siglo XVII, un grupo de cuatro ladrones logró saquear las casas de las víctimas de la peste sin infectarse ellos mismos. Cuando finalmente fueron capturados, se les ofreció una reducción de su condena a cambio del secreto de su resistencia a la enfermedad.
Su secreto residía en un vinagre infusionado con diversas hierbas y especias, que los ladrones aplicaban sobre el cuerpo y también ingerían. Esta mezcla los protegía de los miasmas y las infecciones. Los ingredientes precisos del vinagre de los cuatro ladrones varían según los relatos, pero generalmente incluyen ajo, romero, lavanda, salvia, menta, tomillo y vinagre de vino.
Esta fórmula se hizo famosa por sus propiedades antisépticas y estimulantes del sistema inmunológico, y se ha utilizado como remedio popular contra diversos males, especialmente durante las epidemias. Hoy en día, el vinagre de los cuatro ladrones se usa a veces en aromaterapia, como producto natural de limpieza y, por supuesto, como mezcla poderosa en rituales mágicos.














