Detalles - Estatuilla Jizo de fundición

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Jizō es uno de los bodhisattvas más venerados del budismo japonés. Su nombre es la lectura japonesa del sánscrito Kṣitigarbha, generalmente traducido como «Tesoro de la Tierra» o «Matriz de la Tierra». A diferencia de un buda, un bodhisattva es un ser que ha alcanzado un alto grado de iluminación y elige retrasar su entrada en el nirvana para acompañar a todos los seres sensibles en el camino hacia la liberación. Figura de compasión y benevolencia, Jizō ocupa un lugar esencial en la espiritualidad japonesa y ha sido objeto de profunda devoción durante siglos.

El protector de viajeros, niños y difuntos

En Japón, Jizō es tradicionalmente considerado el protector de los viajeros, los niños y las almas de los difuntos. Numerosas estatuas le están dedicadas a lo largo de los caminos, en cruces, templos y cementerios. Según la costumbre, los fieles le ofrecen comida, flores o incienso, y no es raro verlo vestido con un gorro o una pequeña prenda de lana durante las estaciones frías, un gesto simbólico que demuestra el afecto y respeto que se le tiene. Su presencia evoca protección, compasión y acompañamiento en los momentos de transición.

Una estatuilla japonesa de fundición dorada

Esta estatuilla de Jizō fue fabricada en Japón en fundición y luego recubierta con un acabado dorado que resalta la finura de sus detalles. Encontrará naturalmente su lugar en un altar budista, en un espacio de meditación o como objeto decorativo inspirado en la cultura japonesa. A la vez obra artesanal y representación tradicional de un bodhisattva importante, constituye un hermoso homenaje a una de las figuras más entrañables del budismo japonés.