San Expedito es una figura religiosa venerada principalmente en la tradición católica, a menudo invocada para causas urgentes y situaciones desesperadas. Es especialmente popular en comunidades donde la rapidez de la ayuda es esencial, como entre abogados, estudiantes y quienes enfrentan plazos inmediatos.
La historia de San Expedito se basa en varias leyendas. La más difundida cuenta que fue un soldado romano en Armenia que se convirtió al cristianismo y decidió consagrarse a esta nueva fe. Sin embargo, cuando el diablo, disfrazado de cuervo, se le apareció para persuadirlo de posponer su conversión para el día siguiente, Expedito aplastó al ave con su pie exclamando Hodie! ("hoy", en latín), afirmando así su compromiso inmediato con Cristo. Se dice que fue martirizado al día siguiente, de ahí su asociación con la prisa y la urgencia.
San Expedito suele representarse vestido como legionario romano, sosteniendo una cruz donde está inscrito Hodie mientras aplasta un cuervo que lleva la palabra Cras ("mañana", en latín), simbolizando su rechazo a la procrastinación y a la influencia del mal.
En la devoción popular, San Expedito es reconocido por su eficacia para responder rápidamente a las oraciones, especialmente aquellas que requieren una solución inmediata. Los fieles recurren a él para causas urgentes, asuntos judiciales, exámenes y otras situaciones apremiantes donde el tiempo es un factor crítico.














