Un athamé bien cuidado conservará su aspecto y calidad durante mucho tiempo. Algunos gestos simples permiten evitar la aparición de corrosión y preservar los materiales que lo componen.
Después de cada uso o manipulación, limpie la hoja con un paño suave para eliminar las huellas dactilares. Las hojas de acero al carbono son especialmente sensibles a la humedad y pueden oxidarse si no se protegen. Aplique regularmente una fina capa de aceite mineral neutro sobre la hoja, especialmente si el athamé se guarda durante un largo período o se usa en un ambiente húmedo. Una cantidad muy pequeña es suficiente para formar una película protectora.
Guarde su athamé en un lugar seco, protegido de la humedad y de variaciones importantes de temperatura. Si la funda es de cuero, es preferible no dejar la hoja dentro de forma permanente, ya que el cuero puede retener la humedad y favorecer la aparición de corrosión con el tiempo. Por último, evite productos abrasivos o disolventes agresivos que puedan dañar el pulido de la hoja, los grabados o los elementos decorativos del mango. Un mantenimiento regular preservará tanto su estética como su longevidad.



























































































































