Angelita

Angelita

La Angelita es a menudo considerada una piedra de comunicación divina. Favorece la conexión con los reinos espirituales y abre un canal de comunicación con los ángeles, guías espirituales y seres celestiales. Al meditar con la Angelita, se pueden recibir mensajes intuitivos y visiones inspiradas, facilitando así la recepción de orientaciones y enseñanzas espirituales.

La Angelita posee una vibración calmante que ayuda a calmar los pensamientos agitados y a disipar el estrés y la ansiedad. Favorece un estado de calma interior y serenidad, permitiendo alcanzar un nivel más profundo de meditación y contemplación. Al conectarse con la tranquilidad celestial, aporta una sensación de paz profunda y bienestar.

Identidad esotérica
Tipo Sulfato de calcio hidratado
Dureza (escala de Mohs) 3.5 - 4.5
Forma Generalmente encontrada en forma de cristales, masas o guijarros
Orígenes Principalmente encontrada en Estados Unidos, Perú y Alemania
Colores Azul claro a azul pálido, a veces con tonos blancos
Simbolismo Comunicación divina, paz interior, purificación energética
Propiedades esotéricas Facilita la comunicación con los ángeles, aporta calma y serenidad, purifica las energías
Chakras asociados Chakra de la garganta (5º chakra) y chakra del tercer ojo (6º chakra)
Usos en litoterapia Favorece la meditación, ayuda a la comunicación intuitiva, calma la ansiedad
Deidades asociadas Los ángeles y los seres celestiales
Elementos asociados Aire y agua
Signos asociados Piscis, Sagitario, Libra
Planetas asociados Neptuno, Júpiter

Recarga de la piedra
Luz Lunar Colocar la Angelita a la luz de la luna llena durante unas horas para recargarla.
Grupo de Cuarzo Colocar la Angelita sobre un grupo de cuarzo o cerca de una drusa de cuarzo para recargarla energéticamente.
Salvia o Palo Santo Pasar la Angelita a través del humo de salvia o Palo Santo para purificar y recargar sus energías.
Geoda de Amatista Colocar la Angelita sobre una geoda de Amatista para recargarla y devolverle energía.
Tierra Enterrar la Angelita en la tierra durante unas horas o toda la noche para recargarla.