Ámbar

El ámbar no es una piedra en el sentido tradicional, sino una resina fósil de árboles prehistóricos, que data principalmente del Paleoceno y Eoceno (hace aproximadamente 30 a 90 millones de años). Su color varía del amarillo pálido al marrón oscuro, y a veces puede contener inclusiones de insectos o vegetales, atrapados hace millones de años.

El ámbar es conocido por sus propiedades de purificación y protección. Se le atribuye la capacidad de disipar las energías negativas y proteger a su portador de influencias nocivas. A menudo se usa para:

Identidad esotérica
Nombre Ámbar
Tipo Resina fósil
Dureza (escala de Mohs) 2 - 2.5
Forma Irregular, a menudo pulida para obtener una superficie lisa
Orígenes Mar Báltico, República Dominicana, Birmania, México, Rusia
Colores Amarillo, naranja, marrón, a veces verde o azul
Simbolismo Luz, calor, purificación, energía vital
Propiedades esotéricas Limpieza energética, calma, protección, energía positiva
Chakras asociados Chakra del plexo solar (amarillo), chakra sacro (naranja)
Usos en litoterapia Alivio del estrés, mejora de la energía, purificación, apoyo a la sanación
Deidades asociadas Helios/Sol (Dios del sol), Faetón (relacionado con el mito solar), Freyja (diosa nórdica del amor y la magia)
Elementos asociados Fuego, Aire (debido a su formación y sus cualidades purificadoras)
Signos asociados Leo, Virgo (debido a su conexión con el sol y la tierra)
Planetas asociados Sol

Recarga de la piedra
Luz del Sol Exponer elEl ámbar a la luz natural del Sol durante un corto período puede ser beneficioso, ya que el sol puede revitalizar su luminosidad y energías. Sin embargo, evita una exposición prolongada que podría alterar su color.
Luz de la Luna Como alternativa suave, coloca elEl ámbar bajo la luz de la Luna, especialmente durante la luna llena, puede ayudar a recargarlo sin riesgo de dañarlo.
En la tierra Deja la piedra enterrada durante una noche o más para permitir que se reconecte con la energía terrestre.
Sal marina También puedes usar sal marina para recargar elÁmbar. Envuelve la piedra en un paño natural y colócala en un bol con sal marina durante unas horas. Asegúrate de que laEl ámbar no debe estar en contacto directo con la sal, ya que podría dañarse por la abrasión.