El título de Reina del Cielo (Regina Caeli en latín) se atribuye a la Virgen María en la tradición cristiana, especialmente dentro de la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa y, en cierta medida, por el anglicanismo y algunas iglesias evangélicas luteranas como la Iglesia de Suecia.
Orígenes y fundamentos teológicos
Este título proviene del Concilio de Éfeso en el siglo V, donde María fue proclamada Theotokos, es decir, Madre de Dios. Este reconocimiento llevó a los fieles a honrar a María no solo como madre de Cristo, sino también como Reina celestial, compartiendo la gloria de su Hijo resucitado.
Fiesta litúrgica de María Reina
La fiesta de María Reina fue instituida por el papa Pío XII en 1954, a través de la encíclica Ad Caeli Reginam. Inicialmente celebrada el 31 de mayo, fue trasladada al 22 de agosto, ocho días después de la Asunción, subrayando así el vínculo entre la elevación de María al cielo y su corona de Reina.
Expresiones litúrgicas y devocionales
El título de Reina del Cielo está presente en diversas oraciones e himnos, especialmente la antífona pascual Regina Caeli, cantada durante el tiempo de Pascua en lugar del Ángelus, expresando la alegría de la Resurrección.
Representaciones artísticas
En el arte cristiano, María es frecuentemente representada coronada, ilustrando su papel de Reina del Cielo. Estas representaciones, como la Coronación de la Virgen, son comunes desde la Edad Media y reflejan la veneración a María como soberana celestial.









































































































































