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Santo Tomás de Aquino
Fresque ancienne de saint Thomas d’Aquin, représenté par Fra Angelico

Los santos

Santo Tomás de Aquino

7 min de lectura

Santo Tomás de Aquino es uno de los grandes teólogos del cristianismo medieval. Dominico, profesor en París y en Italia, trató de mostrar cómo la reflexión filosófica puede servir a la inteligencia de la fe sin sustituirla. Su Suma de teología no es un catálogo de respuestas impuestas: presenta objeciones, examina sus argumentos y construye una respuesta. Detrás del doctor representado con un libro y un sol radiante se descubre a un religioso completamente comprometido con el estudio, la oración y la enseñanza, cuyos escritos marcaron profundamente la filosofía occidental.

Vida Hacia 1225 – 7 de marzo de 1274
Origen Roccasecca, región de Aquino, Italia
Orden Hermanos predicadores, dominicos
Obras Suma de teología, Suma contra los gentiles, comentarios bíblicos
Título Doctor de la Iglesia, llamado Doctor angélico
Fiesta 28 de enero

Un joven noble elige a los hermanos predicadores

Tomás nace hacia 1225 en la familia de los condes de Aquino, en Roccasecca. Recibe una primera formación en el entorno benedictino de Montecasino y después continúa sus estudios en Nápoles. El mundo en el que crece está marcado por las complejas relaciones entre el Imperio, el papado y las grandes familias italianas. Su carrera podía orientarlo hacia un cargo religioso prestigioso o hacia los asuntos de su linaje.

Sin embargo, el joven elige la orden de los Hermanos predicadores, fundada a principios del siglo 13 por santo Domingo. Esta orden mendicante sitúa en el centro la predicación, el estudio teológico y la vida comunitaria. La decisión provoca la oposición de una parte de su familia, que intenta apartarlo de esta vocación. Los relatos antiguos describen las dificultades que encuentra para mantenerse fiel a su decisión.

La entrada en la orden dominica orienta a Tomás hacia una vida consagrada a la inteligencia de las Escrituras y a la enseñanza. También le proporciona un marco institucional que permite a maestros y estudiantes desplazarse entre los principales centros de formación europeos.

Alberto Magno, Colonia y la Universidad de París

Tomás estudia con Alberto Magno, uno de los maestros más reconocidos de la época. Su encuentro le permite descubrir una reflexión teológica atenta a los textos filosóficos de Aristóteles y a los comentarios que circulan por el mundo mediterráneo. Las traducciones de obras griegas y árabes alimentan entonces una renovación de los métodos de estudio en las universidades.

En Colonia y después en París, Tomás se forma y enseña en un entorno intelectual donde las cuestiones son objeto de disputas públicas. Los maestros presentan argumentos contradictorios, evalúan las objeciones y buscan una solución fundamentada en los textos. Este método universitario no es ajeno a la vida religiosa: para Tomás, constituye una manera de emplear la inteligencia al servicio de la verdad.

Se convierte en maestro de teología en París a mediados de la década de 1250 y después enseña en diferentes instituciones de Francia e Italia. Sus comentarios bíblicos, sus clases y sus tratados muestran una actividad considerable. Tomás es a la vez filósofo, teólogo y lector de la Escritura; ninguna de estas dimensiones basta para resumirlo.

Cómo funciona una cuestión de la Suma teológica

La Suma de teología es la obra más célebre de Tomás. Abarca temas inmensos: Dios, la creación, la condición humana, las virtudes, la moral, Cristo y los sacramentos. El texto se presenta en forma de cuestiones divididas en artículos. Cada artículo comienza con objeciones que parecen conducir a una respuesta, después cita una autoridad contraria, desarrolla la posición de Tomás y responde a los argumentos iniciales.

Esta construcción exige del lector una atención especial. Las primeras frases de un artículo pueden defender una tesis que Tomás rechazará después. Por tanto, una cita separada de la estructura de la cuestión puede atribuirle exactamente la opinión que intenta discutir. El método enseña a examinar lealmente una dificultad antes de resolverla.

La Suma permanece inconclusa. Hacia el final de su vida, Tomás deja de continuar su redacción después de una experiencia espiritual que interpreta como decisiva. No obstante, los textos conservados han formado a generaciones de estudiantes y alimentado grandes debates teológicos. Su riqueza reside tanto en la manera de plantear las preguntas como en las respuestas propuestas.

La fe y la razón en el pensamiento de Tomás

Uno de los aspectos principales de la obra de Tomás es su reflexión sobre la relación entre razón y revelación. Considera que la inteligencia humana puede descubrir ciertas verdades sobre el mundo y su principio, pero que el misterio cristiano también comprende realidades recibidas por la fe. No busca reducir la teología a la filosofía ni oponer sistemáticamente una a la otra.

La filosofía de Aristóteles desempeña un papel considerable en este proceso. Tomás retoma sus herramientas conceptuales y, al mismo tiempo, las confronta con los textos bíblicos y la tradición cristiana. También dialoga con pensadores judíos y musulmanes, cuyas obras se estudian entonces en las universidades. Esta apertura a un amplio legado intelectual caracteriza el trabajo medieval sobre los textos y su interpretación.

Sus escritos sobre las virtudes ilustran este método. Tomás reflexiona sobre la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza en relación con la fe, la esperanza y la caridad. Presenta la vida moral como una formación del juicio y de los hábitos, en la que la acción humana no puede separarse de la búsqueda del bien.

Las Escrituras, la Eucaristía y los textos litúrgicos

Tomás no es solo el autor de tratados destinados a los maestros. Sus comentarios sobre la Escritura, especialmente sobre los Evangelios y las cartas de Pablo, ocupan un lugar importante en su enseñanza. El estudio de los textos bíblicos sigue siendo para él el centro de la teología, alrededor del cual los argumentos filosóficos adquieren su función.

La tradición también le atribuye himnos compuestos para la liturgia del Corpus Christi, entre ellos los textos asociados al Pange lingua y al Lauda Sion. Esta relación entre poesía, liturgia y teología testimonia una inteligencia de la fe que no se limita a las demostraciones abstractas. La contemplación de Cristo en la Eucaristía ocupa un lugar fundamental en su obra.

La vida de oración y la vida intelectual se responden mutuamente en este retrato. Las biografías dominicas insisten en su apego a los oficios, al estudio y a la predicación. Para comprender sus escritos, conviene recordar que los compone como religioso, en una orden cuya vocación principal es anunciar el Evangelio.

Su muerte en Fossanova y la posteridad del tomismo

Tomás muere el 7 de marzo de 1274 en la abadía de Fossanova, cuando se dirige al segundo Concilio de Lyon. No llega a cumplir cincuenta años. La rapidez de su producción literaria impresionará a sus lectores durante los siglos siguientes. Es canonizado en 1323 por Juan XXII y recibe el título de doctor de la Iglesia en 1567.

Su pensamiento será objeto de numerosas lecturas y debates en las universidades y las instituciones católicas. Se llama tomismo a las tradiciones intelectuales que toman su obra como referencia. No constituyen un conjunto perfectamente uniforme: las interpretaciones de Tomás han evolucionado y se han enfrentado a nuevas cuestiones filosóficas, científicas y teológicas.

León XIII fomenta firmemente el estudio de Tomás en el siglo 19. El Concilio Vaticano II, en el siglo 20, retoma la importancia de una sólida formación filosófica y teológica. El legado de Tomás sigue siendo el de un autor que obliga a reflexionar, definir las palabras y argumentar antes de concluir.

El sol sobre el pecho y la fiesta del 28 de enero

En la iconografía cristiana, Tomás aparece representado con el hábito dominico blanco y negro, un libro, una pluma y un sol radiante sobre el pecho. El sol significa la luz de la sabiduría y el resplandor de su enseñanza. Algunas obras lo muestran sentado entre otros sabios o frente a argumentos que simbolizan sus debates con las escuelas filosóficas.

El título de «Doctor angélico» recuerda la estima otorgada a su enseñanza y a sus virtudes. No significa que pertenezca al orden de los ángeles. Del mismo modo, ser doctor de la Iglesia no convierte cada proposición escrita por Tomás en una definición dogmática. Su obra exige ser leída en sus contextos y géneros literarios.

La fiesta de santo Tomás de Aquino está fijada el 28 de enero en el calendario romano. Para descubrir su método, se puede elegir una cuestión breve de la Suma, leer las objeciones y después la respuesta, y observar cómo Tomás distingue los diferentes sentidos de una misma palabra. Esta práctica permite acceder al rigor que le granjeó su reputación.

Las distinciones de Tomás sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu se inscriben en la historia de la doctrina trinitaria y del Credo. La lectura de los concilios de Nicea y Constantinopla ayuda a recuperar el marco teológico en el que se construye su obra.

Fuentes y referencias

Benedicto XVI, audiencias dedicadas a Tomás de Aquino: 2 de junio de 2010, 16 de junio de 2010 y 23 de junio de 2010.

Tomás de Aquino, Suma de teología (obra inacabada), Suma contra los gentiles y comentarios de las Escrituras, principales fuentes de su enseñanza y de su método.

Nominis, ficha de santo Tomás de Aquino y datos sobre su fiesta.

Ilustración: Fra Angelico, Santo Tomás de Aquino (siglo 15), reproducción de una obra de dominio público.

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