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San Pío de Pietrelcina
Photographie historique du père Pio de Pietrelcina, vers 1952

Los santos

San Pío de Pietrelcina

6 min de lectura

San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, es una de las personalidades religiosas italianas más populares del siglo XX. Capuchino, sacerdote y confesor en San Giovanni Rotondo, atrajo a multitudes que acudían a rezar y a buscar acompañamiento. Los estigmas manifestados a partir de 1918 suscitaron tanto una considerable devoción como investigaciones de la Iglesia. También contribuyó a crear un gran hospital, la Casa Sollievo della Sofferenza. Su historia reúne, por tanto, la vida comunitaria de un hermano franciscano, las cuestiones del discernimiento religioso y la organización de la atención a los enfermos.

Vida 1887–1968
Nacimiento Pietrelcina, en Campania
Comunidad Orden de los Hermanos Menores Capuchinos
Ministerio San Giovanni Rotondo
Obra Casa Sollievo della Sofferenza, 1956
Festividad 23 de septiembre; canonización en 2002

Francesco Forgione y los primeros años capuchinos

Francesco Forgione nace el 25 de mayo de 1887 en una familia campesina de Pietrelcina, al sur de Italia. Su familia pertenece a un mundo rural en el que la práctica religiosa está muy presente. Desde temprano desarrolla el deseo de llevar una vida consagrada y en 1903 ingresa en el noviciado de los capuchinos. Recibe el nombre de hermano Pío, en referencia al santo papa Pío V.

Su formación está marcada por problemas de salud y por períodos durante los cuales debe permanecer fuera de su comunidad. Sin embargo, continúa sus estudios y recibe la ordenación sacerdotal en 1910. La orden capuchina se inscribe en la herencia de Francisco de Asís y sitúa en el centro la fraternidad, la pobreza, la oración y la predicación. El joven religioso descubre estas exigencias antes de convertirse en una personalidad conocida mucho más allá de su provincia.

Una vida estable en San Giovanni Rotondo

Pío se establece de forma permanente en San Giovanni Rotondo, localidad de Apulia asociada a su ministerio durante décadas. Pertenece a una comunidad conventual, pero los fieles empiezan a acudir en gran número para pedir verlo. Celebra misa, confiesa y conversa con quienes buscan consejo. Una abundante correspondencia también da testimonio de su manera de guiar las conciencias.

La reputación del religioso provoca transformaciones en la vida del convento. La afluencia de visitantes exige una mayor organización y atrae la atención de la prensa. Sin embargo, el Padre Pío permanece vinculado a una comunidad, a sus superiores y a las reglas de la vida religiosa. Su notoriedad no lo exime ni de las obligaciones ordinarias de un capuchino ni de las decisiones de las autoridades eclesiásticas.

Los estigmas manifestados en 1918

El 20 de septiembre de 1918, Pío informa de la aparición de heridas que relaciona con las de Cristo crucificado. Este acontecimiento atrae rápidamente la atención de los fieles y de varios médicos encargados de examinar las lesiones. Plantea cuestiones de naturaleza religiosa y médica que los testigos no abordan todos de la misma manera. Conviene situar sus observaciones en la cronología de las investigaciones y las decisiones.

La Iglesia impone restricciones a una parte de su ministerio durante distintos períodos. Algunas medidas se levantan, mientras que posteriormente se llevan a cabo nuevos exámenes. El reconocimiento de su santidad llega mucho después y no significa que cada relato de un fenómeno extraordinario deba considerarse un hecho materialmente demostrado.

En la devoción católica, los estigmas se relacionan con la contemplación de la Pasión de Jesús. El propio religioso sitúa la oración, la misa y la fidelidad a sus deberes en el centro de su existencia. Reducir su historia a las heridas de sus manos haría desaparecer varias dimensiones esenciales de su labor.

La confesión, la misa y los grupos de oración

Miles de personas viajan a San Giovanni Rotondo con la esperanza de ser recibidas en el confesionario o de participar en una celebración del Padre Pío. La reputación de su ministerio se extiende por Italia y luego al extranjero. Los testimonios hablan de largas jornadas dedicadas a la oración y a la reconciliación sacramental. La dimensión personal de este acompañamiento contribuye en gran medida al prestigio del convento.

El Padre Pío también fomenta la creación de grupos de oración. Los fieles se reúnen en ellos para rezar en unión con la vida de la Iglesia. Su desarrollo permite transmitir su espiritualidad mucho más allá de las personas que pueden viajar directamente a Apulia. Estas comunidades constituyen una parte importante de la memoria que el capuchino dejó tras su muerte.

La Casa Sollievo della Sofferenza

La contribución más visible de Pío a la asistencia médica es la creación de la Casa Sollievo della Sofferenza, hospital inaugurado el 5 de mayo de 1956. El proyecto requiere importantes recursos, organización y la participación de profesionales de la salud. Responde a las necesidades de una región en la que el acceso a la atención médica representa una dificultad real para muchas familias.

El nombre del establecimiento significa «Casa para el alivio del sufrimiento». Expresa el deseo de vincular la atención cristiana a las personas con una asistencia médica efectiva. El hospital no sustituye la atención médica por la oración: establece una estructura destinada a prestarla. Esta orientación sigue siendo un componente determinante del legado de Pío.

Las fuentes oficiales de su canonización recuerdan el lugar particular que concedía a los enfermos. Su reputación como hombre de oración va acompañada así de una obra material duradera, que muestra la importancia atribuida a la respuesta humana ante el sufrimiento.

Los últimos años y la canonización

Los últimos años del Padre Pío están marcados por el deterioro de su salud, las dificultades para desplazarse y los cambios en las condiciones de su ministerio. Celebra su última misa el 22 de septiembre de 1968 y muere al día siguiente, en San Giovanni Rotondo. Su funeral atrae a una multitud considerable. El convento sigue siendo un importante lugar de peregrinación, mientras el hospital continúa su actividad.

Es beatificado en 1999 y canonizado por Juan Pablo II el 16 de junio de 2002. Su festividad se fija el 23 de septiembre. En las imágenes lleva el hábito marrón de los capuchinos, barba, un rosario y guantes que contribuyeron a hacer su retrato inmediatamente reconocible. Las fotografías de su época constituyen testimonios de su aspecto real.

La lectura de su vida exige abordar conjuntamente los testimonios sobre su oración, la historia de las investigaciones eclesiásticas y la fundación de la Casa Sollievo della Sofferenza. Es en esta articulación entre el ministerio sacerdotal y la ayuda material donde se perfila su lugar en el catolicismo contemporáneo.

La Casa Sollievo della Sofferenza vincula la memoria del Padre Pío con las preocupaciones cristianas relativas a la enfermedad. La ficha sobre la unción de los enfermos distingue el acompañamiento sacramental de la atención médica, dos ámbitos que encuentran un lugar en la historia de su obra.

San Giovanni Rotondo y la fundación de un hospital

La labor del Padre Pío no se limitó a la vida de confesión y oración de su convento capuchino. En San Giovanni Rotondo, participa en la creación de la Casa Sollievo della Sofferenza, establecimiento hospitalario inaugurado en 1956. El proyecto responde a una necesidad concreta: ofrecer atención médica a los habitantes de un territorio en el que los recursos sanitarios siguen siendo difíciles de alcanzar para muchas familias.

La historia de esta fundación permite abordar su memoria desde otra perspectiva. Los relatos de fenómenos extraordinarios y las investigaciones de la Iglesia han atraído ampliamente la atención, pero la existencia de un hospital también da testimonio de un compromiso material cuya realización puede seguirse. La tradición cristiana del cuidado de los enfermos distingue la oración y el sacramento de la ayuda médica concreta, dos realidades que el proyecto de San Giovanni Rotondo quiso asociar.

Fuentes y referencias históricas

Santa Sede, biografía del Padre Pío publicada con motivo de su canonización, 16 de junio de 2002.

Estado de la Ciudad del Vaticano, reseña del 23 de septiembre sobre las investigaciones, el hospital y sus últimos años.

Nominis, reseña biográfica y memoria litúrgica.

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