Presentación general del Padre en la Trinidad
El Padre es a menudo visto como el Creador y el juez universal, quien gobierna y mantiene el orden en el universo. Se le describe en los Evangelios como teniendo una relación particular con el Hijo, a quien le confió la misión de redimir a la humanidad. El Padre es invisible, trascendente e infinitamente bueno, y se manifiesta en el amor que tiene por la humanidad, enviando a su Hijo para salvar al mundo.
Símbolos y apariencias del Padre
El Padre generalmente se representa en forma simbólica en el arte cristiano. A veces se le ve como un anciano barbado, símbolo de sabiduría y eternidad, a menudo con una aureola, sentado en un trono celestial. También se le simboliza con una mano bendiciendo desde el cielo, o a veces simplemente con un triángulo, que representa la Trinidad.
Mitos y tradiciones del Padre
En las Escrituras, el Padre es quien, durante el bautismo de Jesús, habla desde los cielos proclamando: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia» (Mateo 3:17). También es quien, en la oración enseñada por Jesús, es invocado como «Padre nuestro» (Mateo 6:9). La doctrina de la Trinidad enseña que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son consustanciales, es decir, que comparten la misma naturaleza divina, aunque son distintos en sus relaciones.









































































































































