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EN EL SUMARIO...
1. De Dionisio a Leonardo da Vinci |
La Amatista es una de las piedras más comunes y reconocibles, tanto si te interesa el esoterismo como si no. Se encuentra en joyas, objetos decorativos y prácticas espirituales, asociada aquí y allá con la serenidad y la intuición. ¿Pero realmente crees conocerla bien? Respuestas.
1. De Dionisio a Leonardo da Vinci
En la mitología griega, una leyenda cuenta que Dionisio, el dios del vino, perseguía a una ninfa llamada Amethystos que deseaba permanecer casta. Para protegerla, la diosa Artemisa la transformó en una estatua de cuarzo blanco. Lleno de remordimientos, Dionisio vertió vino sobre la estatua, dándole así su característico tono violeta. Esta historia es el origen de la creencia de que la Amatista protege contra la embriaguez.

Los romanos, compartiendo esta creencia, usaban copas de Amatista para beber vino, para que las protegieran de la embriaguez. Estas copas estaban adornadas con figuras de Baco, el dios romano del vino.
En la Edad Media, la Amatista simbolizaba la realeza y la espiritualidad. Adornaba coronas y joyas reales, y también se usaba en ornamentos religiosos. Los obispos llevaban anillos engastados con amatista para representar su autoridad espiritual y su compromiso con la Iglesia.
Leonardo da Vinci, el famoso artista e inventor del Renacimiento, atribuía a la Amatista el poder de disipar pensamientos negativos y agudizar la inteligencia. Usaba esta piedra para estimular su creatividad y claridad mental.
2. La piedra de los sueños
Cuando se coloca bajo la almohada o se lleva durante el sueño, la Amatista actúa en la esfera onírica intensificando los sueños y favoreciendo su claridad. Los sueños se vuelven más detallados y memorables, lo que puede facilitar su interpretación al despertar. Su reputación como catalizador de sueños proféticos proviene de su asociación con la intuición y la percepción sutil, cualidades que algunas tradiciones esotéricas le atribuyen desde hace siglos.
Pero su acción no se limita a amplificar los sueños. También se usa para alejar las pesadillas, instaurando una forma de protección energética que impide que influencias negativas interfieran con el sueño. A diferencia de otras piedras de protección que crean un muro contra entidades malévolas, la Amatista actúa principalmente sobre la fuente de los trastornos oníricos disipando las tensiones y angustias acumuladas durante el día. Su influencia calmante contribuye así a noches más tranquilas, donde el subconsciente puede expresarse libremente sin ser perturbado por visiones opresivas.
3. Prejuicios y advertencias
En la Edad Media, época en la que toda práctica no religiosa suscitaba desconfianza, la Amatista a veces se asoció con la brujería. Su uso por alquimistas y sanadores atraía sospechas, lo que llevó a prohibiciones o advertencias sobre su uso.
Algunos escritos de la época afirmaban que un uso mal controlado podía provocar desequilibrios energéticos o atraer influencias negativas. También advertían contra una dependencia excesiva de esta piedra en las prácticas espirituales, sugiriendo que podía perturbar en lugar de armonizar la mente.
Esto duró solo un tiempo y luego la Amatista fue adoptada para adornar los anillos episcopales.
4. ¿Por qué la Amatista es tan popular?
La Amatista es tan común por varias razones, tanto culturales, geológicas como técnicas.
Desde el punto de vista histórico y cultural, siempre se ha valorado por su color, que antiguamente se asociaba con la realeza y el poder espiritual, como hemos visto.
Desde un punto de vista geológico, es una variedad de Cuarzo, un mineral muy abundante en la Tierra. A diferencia de otras piedras que requieren condiciones geológicas raras para formarse, la Amatista se encuentra en todos los continentes, con yacimientos particularmente extensos en Brasil, Uruguay y África.

Finalmente, su popularidad actual se debe a su precio relativamente asequible. A diferencia de piedras más raras, la Amatista está ampliamente disponible y su extracción sigue siendo relativamente sencilla.
5. La Amatista francesa existe
En Francia, los principales yacimientos de Amatista se encuentran en Auvernia, especialmente en el macizo del Livradois. Esta región alberga el mayor yacimiento de Amatista de Europa, con vetas que se extienden por varios kilómetros. Entre los sitios notables está la Mina de Pégut, situada en Champagnat-le-Jeune. Desde 2006, esta mina, que abarca cerca de 2 hectáreas, se explota de manera artesanal, permitiendo a los visitantes descubrir las vetas de Amatista en plena naturaleza.

Fuente: Maison des Minéraux
En Crozon, en Bretaña, la Amatista está presente especialmente en el Cabo de la Cabra, más precisamente en el sitio de Porz Kregwenn. En los años 70, un desprendimiento natural del acantilado de gres armoricano dejó al descubierto vetas de Amatista. Sin embargo, la recolección de minerales está prohibida para preservar el sitio. El yacimiento de Porz Kregwenn es reconocido por su interés científico y pedagógico, presentando pequeñas vetas de Cuarzo Amatista visibles en los acantilados.




























































































































