Como quizás sepan, detrás de Aeternum se esconde una pequeña empresa con sede en Bretaña (en el sur de Finisterre para ser precisos). Y es bien sabido que este territorio vive al ritmo de leyendas, mitos y prácticas mágicas más o menos conocidas (Brocéliande, Merlín, la Hada Viviane, los Alineamientos y muchos más). Así, para poner en valor nuestro hermoso territorio, publicaremos regularmente leyendas poco conocidas provenientes de la historia bretona.
Descubramos juntos la leyenda de las Lavanderas de la Noche, o Kannerezed Noz en bretón. A menudo se las considera el equivalente de la Dama Blanca en el folclore popular.

En las zonas rurales de Bretaña, en noches sin luna, se dice que a veces se pueden escuchar ruidos extraños provenientes de los ríos y lavaderos alejados de los pueblos. Son las Lavanderas de la Noche, apariciones espectrales de mujeres eternamente ocupadas en lavar ropa. Estas figuras suelen considerarse almas en pena, castigadas por pecados cometidos en vida, como el infanticidio o el asesinato.
Estas lavanderas no son solo fantasmas: poseen una presencia aterradora y sorprendentemente muestran mucha agilidad en sus movimientos. Aparecen en forma de mujeres ancianas, vestidas con harapos, encorvadas sobre su trabajo. Sus manos son ásperas y huesudas, y frotan y golpean la ropa con una energía desesperada. La ropa, extrañamente, siempre parece manchada de sangre, y a pesar de sus esfuerzos, las manchas nunca desaparecen.
Su aparición va acompañada de ruidos distintivos: el chapoteo del agua, el roce de las sábanas y, a veces, un canto melancólico e inquietante. Estos sonidos, dice la leyenda, pueden escucharse desde lejos, y se aconseja evitarlos. Pero lo más aterrador es que si un transeúnte se acerca demasiado o es atraído por su canto, las lavanderas pueden llamarlo.

Entonces piden ayuda para retorcer y escurrir su ropa. Sin embargo, ayudar a una lavandera es peligroso. Hay que retorcer la ropa en la misma dirección que ellas, de lo contrario el transeúnte corre el riesgo de ser víctima de una maldición o, según algunas versiones de la leyenda, de que le tuerzan los brazos o de ser arrastrado al agua para morir.
La leyenda de las Lavanderas de la noche a menudo se interpreta como una advertencia y las consecuencias de actos inmorales. También destaca la creencia en la redención y el castigo en el más allá.
Evita también pasear cerca de los lavaderos y ríos en plena noche...




























































































































