Como quizás sepan, detrás de Aeternum se esconde una pequeña empresa con sede en Bretaña (en el sur de Finisterre para ser exactos). Y es bien sabido que este territorio vive al ritmo de leyendas, mitos y prácticas mágicas más o menos conocidas (Brocéliande, Merlín, la Hada Viviana, los Alineamientos y muchos más). Así, para dar a conocer nuestro hermoso territorio, publicaremos regularmente leyendas poco conocidas provenientes de la historia bretona.
Descubramos juntos la leyenda del dragón de la isla de Batz, situada al norte del Finisterre...

En esta isla, frente a las costas bretonas, vivía antaño un dragón temible. Este monstruo, con sus escamas brillantes y sus ojos penetrantes, sembraba el terror entre los habitantes de la isla. Arrasaba las cosechas, devoraba el ganado, y los aldeanos vivían con el miedo constante a sus ataques.
Las oraciones de los habitantes, dirigidas a los dioses y santos, parecían no recibir respuesta. La desesperación invadía los corazones y la situación se volvía cada vez más insostenible. Un día, un anciano del pueblo recordó los relatos de San Pol Aurélien, un monje conocido por su sabiduría y poderes divinos. Entonces, los habitantes decidieron solicitar su ayuda.

San Pol Aurélien, conmovido por su angustia, aceptó venir a la isla. Desde su llegada, se dio cuenta de la magnitud de los estragos causados por el dragón. Pasó varios días orando y meditando, buscando una solución para liberar la isla de esta plaga sin derramar sangre.
Una mañana, guiado por una visión divina, San Pol Aurélien se dirigió hacia la cueva donde el dragón se escondía. Con una fe inquebrantable y una determinación serena, enfrentó al monstruo. Para sorpresa de todos, el dragón, en lugar de atacar, se calmó al ver al santo hombre. San Pol Aurélien se acercó suavemente, recitando oraciones e invocaciones sagradas. El dragón, hechizado por las palabras del monje, se dejó domesticar.

Con gran paciencia y una infinita benevolencia, San Pol Aurélien logró convencer al dragón de que abandonara la isla. Guió a la criatura fuera de la cueva, a través de las colinas y los campos devastados, hasta el mar. Los aldeanos, asombrados y agradecidos, observaban esta escena milagrosa desarrollarse ante sus ojos.
Al llegar a la orilla, San Pol Aurélien se despidió del dragón y lo bendijo por última vez. El dragón se sumergió en las aguas y desapareció en el horizonte, llevándose consigo la amenaza que pesaba sobre la isla.

Desde ese día, la isla de Batz recuperó la paz y la prosperidad. Como muestra de gratitud, los habitantes erigieron una capilla en honor a San Pol Aurélien, hoy en ruinas, donde se encuentra la capilla de Santa Ana.

[bloctwist]




























































































































