Como quizás sepan, detrás de Aeternum hay una pequeña empresa con sede en Bretaña (en el sur de Finisterre para ser precisos). Y es bien sabido que este territorio vive al ritmo de leyendas, mitos y prácticas mágicas más o menos conocidas (Brocéliande, Merlín, la Hada Viviane, los Alineamientos y muchos más). Así, para dar a conocer nuestro hermoso territorio, publicaremos regularmente leyendas poco conocidas provenientes de la historia bretona.
Esta semana partimos hacia La Roche-aux-Fées, situada en Ille-et-Vilaine, que fascina desde hace siglos. Este majestuoso dolmen, construido hacia el final del neolítico, impresiona por sus dimensiones: cerca de 20 metros de largo y más de 4 metros de alto. No solo es el dolmen más grande de Francia, sino también uno de los mejor conservados de Europa, atrayendo a apasionados de la prehistoria y curiosos de los antiguos misterios.

Según la leyenda, este monumento fue erigido en una sola noche por hadas. Ellas habrían transportado estas piedras gigantes desde una tierra lejana, depositándolas aquí para hacer de este lugar su morada secreta. Algunos dicen que, si paseas cerca de La Roche-aux-Fées en una noche particularmente tranquila, aún podrías sentir su presencia.

Otra tradición se refiere a las parejas jóvenes que lo visitan. La costumbre dice que los recién casados, en la luna nueva, deben dar la vuelta al dolmen cada uno por su lado. El hombre por un lado, la mujer por el otro, deben contar en silencio el número exacto de piedras que componen la estructura. Cuando los esposos se reúnen, anuncian sus resultados. Si sus cuentas coinciden, se considera una señal de amor eterno. Sin embargo, si los números difieren, algunos lo ven como un presagio de inestabilidad en la relación...















