Como quizás sepan, detrás de Aeternum se esconde una pequeña empresa con sede en Bretaña (en el sur de Finisterre para ser precisos). Y es bien sabido que este territorio vive al ritmo de leyendas, mitos y prácticas mágicas más o menos conocidas (Brocéliande, Merlín, la Hada Viviane, los Alineamientos y muchos más). Así, para poner en valor nuestro hermoso territorio, publicaremos regularmente leyendas poco conocidas provenientes de la historia bretona.
Esta semana, vamos a un lugar indeterminado para una historia bastante original. Sabemos que a los Korrigans les encanta hacer bromas a los humanos. Pero también pueden recompensar la amabilidad.
Un día, un pobre campesino acoge a una anciana con el rostro marcado por el cansancio. Le ofrece sopa y una sábana para calentarse. En realidad, esta mujer es la reina de los Korrigans, que decide recompensarlo invitándolo a una fiesta subterránea. Le ofrece riquezas, con la condición de que se vaya antes del canto del gallo.

Ay, atrapado por la fiesta, el campesino olvida la hora y cuando finalmente se va, sus sacos, antes llenos de oro, solo contienen ceniza. Entristecida por su destino, la reina de los Korrigans le regala un plato mágico que se llena de comida a voluntad, asegurando así que nunca más pasará hambre...



















