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¿Cómo dominar los septenarios?

¿Cómo dominar los septenarios?

EN EL SUMARIO...

 

1. ¿Qué es el concepto de septenario?
2. Los septenarios del tarot y el recorrido del Loco


El tarot de Marsella y todas las versiones que existen hoy en día es un juego organizado y estructurado. Nada queda al azar y cada carta, cada arcano, cada combinación tiene un significado preciso. En esta ocasión, centrémonos más en la estructura del tarot, y sobre todo en sus septenarios, esos grupos de 7 cartas, y especialmente en el viaje espiritual que representan. Si deseas sentir todo el espíritu del tarot, este artículo te interesará.

1. ¿Qué es el concepto de septenario?

El concepto de septenario, o el conjunto de siete elementos que forman un todo coherente y significativo, ocupa un lugar simbólico en muchos sistemas esotéricos, filosóficos y espirituales alrededor del mundo. Esta noción es especialmente relevante en campos como la astrología, la cábala, el cristianismo y otras tradiciones místicas, donde el número siete simboliza a menudo la completitud, la perfección o una evolución espiritual. No siempre se percibe, pero detente en ciertos símbolos o escenas y notarás la importancia del número siete.

En astrología, por ejemplo, los siete planetas tradicionales (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno) son considerados los principales reguladores de las energías cósmicas. En la cábala, el número siete también resuena con fuerza, especialmente a través del árbol de la vida que incluye divisiones en siete emanaciones inferiores de lo divino, representando los aspectos variados de la experiencia humana y espiritual. El cristianismo no se queda atrás, con referencias como los siete días de la creación, los siete pecados capitales y las siete virtudes, que estructuran moral y espiritualmente las enseñanzas de esta fe.

El tarot también integra el septenario en su estructura, especialmente a través de los 21 Arcanos Mayores. Tradicionalmente, estos se dividen en tres grupos de siete cartas, cada uno representando un nivel de conciencia o una etapa de la evolución espiritual: el primer septenario puede verse como representante de los desafíos físicos y materiales, el segundo los desafíos intelectuales y éticos, y el tercero los desafíos espirituales y cósmicos.

Esta división en septenarios permite una comprensión más profunda de los Arcanos Mayores, ofreciendo una clave de lectura que va más allá de los significados individuales de las cartas para tocar temas más amplios de desarrollo personal y espiritual. De hecho, al examinar las cartas a través del prisma del septenario, se pueden percibir patrones recurrentes y consejos adaptados a diferentes fases de la vida de un individuo.

2. Los septenarios del tarot y el recorrido del Loco

Si observas bien el juego del tarot, notarás que una carta no es como las demás: El Loco (o El Bufón). Este arquetipo representa el potencial, la libertad, el vagar, la indecisión. Así, el tarot te propone un viaje iniciático, y a través de él, eres tú quien explora tu camino.

2.1. El primer septenario: el mundo material y los desafíos personales

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El Mago (I): el despertar de las capacidades

El Mago marca el verdadero comienzo del camino visible. De pie junto a su mesa, dispone de todas las herramientas de los cuatro elementos (copas, espadas, bastos y pentáculos), representando sus recursos internos y externos. Esta carta simboliza la toma de conciencia de las habilidades y el potencial personal. Es el momento de la acción y de la manifestación de la voluntad personal, ilustrando la capacidad de transformar las ideas en realidad.

La Sacerdotisa (II) y La Emperatriz (III): la intuición y la fertilidad

La Sacerdotisa, sentada entre dos pilares, encarna la sabiduría oculta y la intuición. Representa el conocimiento silencioso que espera ser revelado, un recordatorio de que escuchar la intuición es esencial para avanzar. La Emperatriz, por otro lado, es la abundancia encarnada, simbolizando el crecimiento y la fertilidad. Estas cartas juntas animan al explorador a abrazar tanto el conocimiento interno como la creatividad, herramientas indispensables para nutrir las primeras etapas de su viaje.

El Emperador (IV) y El Papa (V): la estructura y la guía

El Emperador aporta estructura y orden. Sentado en su trono, impone la autoridad y la estabilidad necesarias para que los cimientos del camino sean sólidos. Luego, el Papa, o Hierofante, ofrece una conexión espiritual y una guía. Esta carta representa el aprendizaje de las leyes, tanto universales como sociales, y la aceptación de consejos y sabiduría externa, que son cruciales para el progreso personal.

Los Enamorados (VI): las elecciones de la vida

Los Enamorados representan el desafío de las elecciones morales y los compromisos significativos. Esta carta encarna los dilemas que a menudo se encuentran en las relaciones y los valores personales. Las decisiones tomadas aquí definirán el camino futuro y son esenciales para la madurez personal.

El Carro (VII): la conquista de los desafíos

El Carro simboliza la victoria y el dominio propio adquirido mediante la disciplina y el control. Representando el éxito, también muestra la necesidad de dirigir con determinación y confianza a través de los desafíos de la vida. Esta carta cierra el primer septenario mostrando el resultado del compromiso en el mundo con coraje y resolución.

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2.2. El segundo septenario: el intelecto y las relaciones

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En el recorrido de los arcanos mayores del tarot, el segundo septenario ilustra una fase de desarrollo centrada en el profundizamiento de las relaciones interpersonales y la evolución del pensamiento y la conciencia ética. Esta etapa se compromete a explorar cómo las interacciones con los demás y con nuestros propios valores internos moldean nuestra comprensión del mundo y nuestro lugar en él.

La Justicia (VIII): la equidad y la verdad

El segundo septenario comienza con la Justicia, que sostiene una espada y una balanza, símbolos de equilibrio e imparcialidad. Esta carta encarna la búsqueda de la verdad y la necesidad de un juicio claro y sin prejuicios. Destaca la importancia de la integridad y las consecuencias de nuestras acciones, iluminando el concepto de causa y efecto que rige tanto nuestras relaciones como nuestras decisiones personales.

El Ermitaño (IX): la búsqueda del conocimiento

Siguiendo a la Justicia, el Ermitaño representa la soledad voluntaria y la introspección. Portando una linterna, guía en la oscuridad, simbolizando la búsqueda de la sabiduría y la luz interior. Esta carta anima a la reflexión profunda, sugiriendo que las respuestas a las grandes preguntas de la vida suelen venir de la calma y la contemplación más que del bullicio exterior.

La Rueda de la Fortuna (X): los ciclos de la vida

La Rueda de la Fortuna marca la mitad de este septenario, ilustrando los altibajos inevitables de la vida. Esta carta recuerda que el cambio es la única constante, y que nuestra capacidad para adaptarnos a los giros del destino es crucial. Ofrece una perspectiva sobre la naturaleza cíclica de la vida, enseñando que cada fase, ya sea de éxito o fracaso, es temporal y contribuye a nuestro crecimiento.

La Fuerza (XI): el dominio de uno mismo

La Fuerza representa una figura calmando a un león, metáfora del dominio de los instintos y las emociones brutas. Esta carta sugiere que el verdadero coraje reside en la capacidad de regular nuestros impulsos internos y actuar con compasión y resiliencia, en lugar de con fuerza bruta. Destaca la importancia de la resistencia interior y la perseverancia.

El Colgado (XII): el sacrificio y la nueva perspectiva

El Colgado, a menudo malinterpretado, simboliza el sacrificio voluntario y la aceptación de los reveses como medio para alcanzar una mayor sabiduría. Colgado de un pie, ve el mundo desde un ángulo diferente, sugiriendo que a veces, detenerse o ver las cosas de una nueva manera puede ser transformador.

La Muerte (XIII): la transformación y la renovación

La Muerte no significa un fin físico sino que representa más bien una transformación profunda, el fin de una época y el comienzo de otra. Esta carta es un recordatorio poderoso de que la renovación suele seguir al fin de situaciones o creencias que ya no nos sirven, ofreciendo así una oportunidad de renacimiento y crecimiento.

La Templanza (XIV): el equilibrio y la síntesis

La Templanza cierra este septenario con una imagen de mezcla y moderación. Encarnando la armonía y el equilibrio entre opuestos, enseña la necesidad de combinar diversos aspectos de nuestra vida para alcanzar la estabilidad. La Templanza nos aconseja actuar con moderación y siempre buscar unificar en lugar de dividir.

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2.3. El tercer septenario: la búsqueda espiritual

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El tercer y último septenario de los Arcanos Mayores del tarot guía al individuo a través de las etapas más profundas y trascendentales de su desarrollo espiritual. Estas siete cartas, de XV a XXI, son portales hacia la comprensión del alma y su relación con el universo, cada carta revelando una dimensión esencial de esta búsqueda interior.

El Diablo (XV): las sombras interiores

El Diablo representa los aspectos que a menudo evitamos de nuestra existencia: las dependencias, las obsesiones y los apegos materiales que obstaculizan nuestro crecimiento espiritual. Esta carta ilumina las cadenas que nosotros mismos forjamos, invitándonos a reconocer y superar nuestras propias sombras para avanzar en el camino de la liberación espiritual.

La Torre (XVI): la liberación a través de la ruptura

La Torre, a menudo temida, simboliza las rupturas repentinas y las revelaciones que trastocan los cimientos de nuestra vida. Estos eventos, aunque perturbadores, son necesarios para destruir las estructuras obsoletas y permitir una nueva construcción sobre bases más auténticas. La Torre nos enseña que el caos a menudo puede ser un precursor necesario para la transformación espiritual.

La Estrella (XVII): la esperanza y la inspiración

Después de los tumultos de la Torre, la Estrella trae un mensaje de renovación y esperanza. Representando la claridad y la inspiración espiritual, esta carta simboliza un momento de calma y paz interior. Nos anima a seguir nuestra estrella guía, recordándonos que incluso en la oscuridad, la luz de la esperanza sigue siendo una fuente de sanación y guía.

La Luna (XVIII): la introspección y las ilusiones

La Luna sumerge el alma en las profundidades del inconsciente, donde las ilusiones y los miedos pueden oscurecer nuestra visión. Esta carta evoca un viaje a través de los aspectos misteriosos y a menudo engañosos de la mente, incitando a una introspección profunda para distinguir la realidad de las ilusiones y descubrir las verdades ocultas bajo la superficie de nuestras percepciones.

El Sol (XIX): la alegría y la revelación

El Sol irradia una energía pura de alegría y vitalidad, iluminando todo a su paso. Esta carta simboliza la iluminación, el éxito y la felicidad que llegan después de haber atravesado las pruebas. Es un recordatorio de que la luz de la conciencia y la comprensión ilumina el camino hacia la plenitud.

El Juicio (XX): el despertar y la resurrección

El Juicio representa un llamado al despertar, a la toma de conciencia y a la reevaluación de la vida a la luz de una nueva comprensión. Esta carta sugiere un renacimiento espiritual, un momento de juicio donde se evalúan las acciones pasadas y se toman nuevas decisiones para vivir más en consonancia con nuestra verdad interior.

El Mundo (XXI): el logro y la unidad

En conclusión de este viaje a través del tarot, El Mundo representa el logro y la unidad total. Esta carta simboliza la realización completa y la integración holística de todas las lecciones de vida. Marca el fin de un gran ciclo de vida, pero también el comienzo de una nueva fase de existencia, en perfecta armonía con uno mismo y el universo.

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3. Los septenarios en las lecturas del tarot

La integración del concepto de septenario en las lecturas de tarot ofrece una dimensión adicional a la interpretación de las cartas. Este enfoque puede ayudar al consultante a ver cómo diferentes fases de su vida se relacionan entre sí para formar un camino de desarrollo personal y espiritual. 

Cuando las cartas se interpretan a través del prisma del septenario, cada carta se ve no solo como un elemento aislado con su propio significado, sino también como parte de un conjunto que refleja una fase específica de la vida del consultante. Por ejemplo, si una carta del primer septenario (I-VII) aparece en una lectura, puede interpretarse como referente a cuestiones de desarrollo personal o desafíos materiales actuales. En contraste, una carta del tercer septenario (XV-XXI) podría indicar que el consultante está en sintonía con cuestiones más profundas, espirituales o trascendentales.

Este enfoque enriquece la interpretación y proporciona consejos que corresponden no solo a la situación actual del consultante, sino también a su camino de vida en su conjunto. Ayuda a situar los eventos presentes en un contexto más amplio de crecimiento personal y evolución.

 

Mantén siempre en mente la historia y el viaje del Loco, para comprender tu propio camino espiritual. El mensaje será aún más claro.

Olivier de Aeternum
Par Olivier de Aeternum

Apasionado por las tradiciones esotéricas y la historia del ocultismo desde las primeras civilizaciones hasta el siglo XVIII, comparto algunos artículos sobre estos temas. También soy co-creador de la tienda esotérica en línea Aeternum.

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