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EN EL SUMARIO...
1. ¿Qué son las horas planetarias? |
En magia, hay una variable que no se debe ignorar: el momento adecuado. Detrás de esta idea simple se esconde un sistema de cálculo de más de dos mil años, usado por astrólogos, magos y herboristas para sincronizar sus acciones con el ritmo del cielo. Dominado por los verdaderos magos, aquí te explicamos cómo calcularlas tú mismo.
Tenga en cuenta que este cálculo es un poco complejo. Buena noticia, nuestra tienda esotérica le ofrece un calculador de horas planetarias en línea, simple y gratuito haciendo clic aquí.
1. ¿Qué son las horas planetarias?
Desde la Antigüedad, las tradiciones mágicas dividen el día en veinticuatro horas desiguales, cada una gobernada por un planeta. Esta división se basa en dos pilares: el ciclo del Sol y el llamado orden caldeo (clasificación tradicional de los siete astros visibles a simple vista según su velocidad aparente en el cielo, de la más lenta a la más rápida). El día se divide en dos mitades: desde el amanecer hasta el atardecer (parte diurna), y desde el atardecer hasta el siguiente amanecer (parte nocturna). Cada una de estas mitades se divide en doce segmentos llamados horas planetarias. A diferencia de las horas civiles, su duración varía según la estación y la posición geográfica.
Los planetas implicados son los siete llamados «clásicos», visibles a simple vista: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna. Este orden fijo se llama el orden caldeo. Se basa en la velocidad aparente de los astros desde la Tierra, de la más lenta (Saturno) a la más rápida (Luna).
El planeta que gobierna la primera hora después del amanecer da nombre al día:
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Domingo: Sol
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Lunes: Luna
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Martes: Marte
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Miércoles: Mercurio
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Jueves: Júpiter
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Viernes: Venus
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Sábado: Saturno
Esta organización está atestiguada en Vettius Valens (siglo II), en Firmicus Maternus (siglo IV), y descrita con precisión en el Renacimiento por Heinrich Cornelius Agrippa en su De Occulta Philosophia, libro II, capítulo 34.
2. ¿Por qué usarlas en magia?
En las prácticas mágicas, las horas planetarias permiten reforzar un ritual, una oración, una operación o incluso una simple intención, alineándola con la influencia simbólica de un planeta. Cada planeta representa un conjunto de cualidades que orientan la acción:
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Saturno: separación, bloqueo, destierro, vejez, fin, duelo, límite, silencio
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Júpiter: prosperidad, éxito, autoridad, justicia, crecimiento, legitimidad, dignidad
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Marte: combate, coraje, sexo, ira, filo, conflicto, pasión, vitalidad
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Sol: poder, claridad, salud, confianza, honor, brillo, éxito
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Venus: amor, belleza, placer, armonía, sensualidad, arte, unión, fertilidad
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Mercurio: palabra, escritura, comercio, desplazamiento, astucia, inteligencia, engaño
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Luna: sueño, ciclo, emoción, fertilidad, agua, memoria, ilusión, imaginación
El objetivo es simple: elegir una hora en la que el planeta dominante apoye plenamente la intención perseguida. Una oración de amor se vuelve más poderosa bajo Venus, un alejamiento bajo Saturno, un trabajo de comunicación bajo Mercurio. Este principio de concordancia temporal atraviesa toda la magia natural occidental.
3. ¿Cómo calcularlos?
El cálculo se basa en tres horarios:
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T₁: hora del amanecer
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T₂: hora del atardecer
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T₃: hora del amanecer del día siguiente
A partir de estos datos, dos fórmulas permiten dividir el tiempo:
- Duración del día = Hora del atardecer − Hora del amanecer
- Duración de la noche = Hora del amanecer del día siguiente − Hora del atardecer
Luego, cada porción se divide en 12 segmentos iguales:
- Duración de una hora planetaria diurna = Duración del día ÷ 12
- Duración de una hora planetaria nocturna = Duración de la noche ÷ 12
Cada hora obtenida recibe un planeta siguiendo el orden caldeo. Se comienza en la primera hora del día con el planeta del día. La segunda hora toma el planeta siguiente, y así sucesivamente. Una vez pasadas las doce horas diurnas, las horas nocturnas continúan esta secuencia sin reiniciarla.
4. ¿Qué zona horaria usar?
Para obtener horas planetarias precisas, siempre hay que basarse en la hora legal local del lugar donde se encuentra. Esto implica dos cosas: conocer su zona horaria oficial y saber si está en hora estándar o en hora de verano.
Dicho esto, es fácil perderse entre todas las medidas. Pero no te preocupes, te lo explicamos:
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UTC (Tiempo Universal Coordinado): es la hora base mundial. Nunca cambia, no tiene invierno ni verano. Todas las zonas horarias se expresan en diferencia respecto a ella (ejemplo: UTC+1, UTC−5). Se usa para relojes atómicos, aviación, astronomía, pero no corresponde a ningún uso civil diario.
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GMT (Greenwich Mean Time): corresponde históricamente a la hora solar media del meridiano de Greenwich (0° de longitud). Es equivalente a UTC pero se usa principalmente como referencia histórica. Usada en Reino Unido, especialmente en invierno.
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CET (Central European Time): zona horaria usada como hora legal estándar (en invierno) en muchos países de Europa central, incluyendo Francia, Alemania, Italia, España, Bélgica, Países Bajos, Suiza, Polonia, República Checa, Austria, Croacia, Eslovenia,... → CET = UTC+1
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CEST (Central European Summer Time): versión de verano del CET, aplicada durante el período de horario de verano. → CEST = UTC+2
En otras palabras: si estás en París en enero, la hora local es CET (UTC+1). En julio, es CEST (UTC+2). Si vives en La Reunión, estás todo el año en UTC+4, porque la isla no aplica horario de verano.
La hora UTC solo es útil como referencia. Nunca la uses directamente para calcular tus horas planetarias a menos que vivas en el meridiano 0 sin horario de verano. Lo que importa son las horas de salida y puesta del Sol en tu zona horaria real, con los ajustes estacionales incluidos. Eso garantiza un cálculo correcto.
5. ¿Un pequeño ejemplo?
Tomemos un ejemplo si estamos en París el 21 de junio de 2025:
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T₁: 05 h 46 CEST
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T₂: 21 h 56 CEST
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T₃: 05 h 47 CEST (22 de junio)
Así:
- Duración del día = 16 h 10 min → 970 minutos, por lo tanto 970 ÷ 12 = 80 minutos 50 segundos
- Duración de la noche = 7 h 51 min → 471 minutos, por lo tanto 471 ÷ 12 = 39 minutos 15 segundos
El 21 de junio de 2025 es un sábado. Saturno gobierna la primera hora. Las siguientes son Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, L, luego nuevamente Saturno, y así sucesivamente. La decimotercera hora, que abre la noche, continúa el orden lógico en la misma secuencia.















