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El Sabbat de las Brujas
Découvrir le sabbat des sorcières

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El Sabbat de las Brujas

4 min de lectura

Índice...

1. El origen del Sabbat de las Brujas
2. Las herramientas del sabbat

3. El desarrollo del sabbat
4. El cuadro de Goya


El Sabbat de las Brujas, este término evoca imágenes de reuniones nocturnas secretas, rituales ocultos y figuras misteriosas bailando bajo la luna. También llamado el Baile de las Brujas, suscita tanto miedo como fascinación. No obstante, quisiera precisar que este artículo debe tomarse con cierta distancia, ya que la información que existe hoy en día fue potencialmente creada para justificar la caza de brujas. Sumerjámonos juntos, pues, en esta celebración legendaria.

1. El origen del Sabbat de las Brujas

Los orígenes del Sabbat de las Brujas se remontan a las creencias medievales en Europa, una época en la que la magia y la brujería solían percibirse a través del prisma de la religión y la superstición. El término "sabbat" deriva del hebreo shabbath, que significa "descanso", pero su uso en el contexto de la brujería tiene una connotación mucho más sombría. En los textos de la época, estos sabbats se describían como reuniones de personas acusadas de brujería que renegaban del cristianismo y juraban lealtad al diablo.

La primera mención notable del sabbat procede de los escritos de la Inquisición, donde algunas brujas afirmaban participar en estas reuniones. Estos relatos se utilizaron ampliamente para justificar las persecuciones durante las cazas de brujas, especialmente en Europa entre los siglos 15 y 17.

2. Las herramientas del sabbat

Los instrumentos utilizados durante los sabbats y los símbolos asociados a estas reuniones hacen claramente referencia a la brujería:

  • La escoba: la imagen de las brujas volando sobre escobas es una de las más emblemáticas. Se suponía que la escoba, un objeto cotidiano, se utilizaba para aplicar ungüentos mágicos que permitían a las brujas "volar" hasta el sabbat.

  • El caldero: los calderos se utilizaban para preparar pociones y decocciones mágicas. Este símbolo de transformación es central en la mitología de las brujas y representa la capacidad de transformar sustancias naturales en encantamientos.

  • Los familiares: a menudo, las brujas iban acompañadas de familiares, espíritus o demonios que adoptaban la forma de animales (gatos, perros, ranas o cuervos). Estos familiares ayudaban en la práctica de la magia y también servían como compañeros protectores.

3. El desarrollo del sabbat

Los escasos escritos evocan escenas de intensa actividad ritual, en las que las normas de la sociedad cristiana medieval no solo se invertían, sino que se transgredían de forma ostensible. Los relatos de estas reuniones nocturnas están saturados de símbolos de rebelión contra el orden religioso y de comunión con fuerzas oscuras.

Estas reuniones incluían varios elementos rituales clave:

  • Renuncias a la fe: uno de los actos más blasfemos relatados durante los sabbats era la renuncia al cristianismo. Se decía que los participantes juraban fidelidad al diablo, a menudo dándole un beso, que en ocasiones se representaba como un beso en el ano del diablo, un acto de desafío extremo contra las normas cristianas.

  • Pactos con el diablo: a menudo se describía a los recién llegados firmando un pacto con el diablo, a veces escrito con su propia sangre. Este pacto era un contrato en el que el brujo o la bruja entregaba su alma a cambio de poderes sobrenaturales.

  • Brujería y maldiciones: los sabbats también eran una ocasión para preparar hechizos y maldiciones contra los enemigos, practicar adivinación y otras formas de magia que la Iglesia condenaba como heréticas.

4. El cuadro de Goya

Francisco Goya, uno de los pintores más reconocidos del siglo 18, exploró el tema del Sabbat de las Brujas en varias de sus obras, especialmente en su famoso cuadro El aquelarre (también conocido como El Gran Cabrón). Esta obra forma parte de la serie de pinturas negras que Goya realizó hacia el final de su vida, pintadas directamente sobre las paredes de su casa, la Quinta del Sordo, en Madrid.

Sabbat de las Brujas


Goya representa allí una reunión nocturna de figuras sombrías, dominada por una imponente figura de macho cabrío que representa al diablo. Las brujas, principalmente mujeres de distintas edades, se postran o presentan niños como sacrificio ante esta figura central. La escena está iluminada de forma dramática, resaltando las expresiones de miedo y adoración en los rostros de los participantes. La atmósfera es sombría y opresiva, y evoca una sensación de terror y misterio.

El cuadro está lleno de simbolismo. El macho cabrío, tradicionalmente asociado al diablo en la cultura cristiana, es aquí una manifestación de la oscuridad y el mal. Al ofrecer niños, las brujas parecen perpetuar ritos de fertilidad o sacrificio, temas recurrentes en las leyendas relacionadas con los sabbats. Goya critica aquí no solo las supersticiones rurales de su época, sino también la manipulación del miedo por parte de la Iglesia y el Estado.

Esta es, pues, la explicación del Sabbat de las Brujas, que fue un arma de propaganda, pero que finalmente se reutiliza hoy para organizar ciertos sabbats, como contrapunto a la opresión.

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