Como quizá sepan, detrás de Aeternum se esconde una pequeña empresa con sede en Bretaña (en el sur de Finisterre, para ser exactos). Y es bien sabido que este territorio vive al ritmo de leyendas, mitos y prácticas mágicas más o menos conocidas (Brocéliande, Merlín, el hada Viviane, los alineamientos y muchas otras). Así pues, para dar a conocer nuestro hermoso territorio, publicaremos periódicamente leyendas poco conocidas de la historia bretona.
Descubramos juntos la leyenda de la bahía de los Muertos, en la célebre punta del Raz...

La bahía de los Muertos es un lugar donde el paisaje salvaje y las olas embravecidas crean una atmósfera inquietante. Esta bahía, aunque magnífica, también es tristemente célebre por los numerosos naufragios que han tenido lugar allí a lo largo de los siglos.
Según una antigua leyenda, la bahía de los Muertos debe su nombre a unos acontecimientos sobrenaturales que tienen lugar las noches de tormenta. Se dice que, cuando el viento sopla con violencia y el mar se enfurece, los espectros de los náufragos aparecen entre las olas espumosas. Estas almas perdidas vagan por la bahía, buscando desesperadamente regresar al mundo de los vivos.

Los habitantes de la región cuentan que han visto estos espectros fantasmales, a menudo vestidos con los harapos que llevaban en sus últimos momentos, intentando trepar por las rocas resbaladizas o abrirse paso entre los furiosos remolinos. Su aparición siempre va acompañada de un silencio opresivo, en el que hasta el graznido de las gaviotas parece apagarse.
Estos náufragos malditos están condenados a revivir eternamente su trágico destino, anhelando encontrar la paz que nunca pudieron alcanzar.
Sin embargo, cada 2 de noviembre, por el Día de Todos los Santos, los habitantes que han perdido a un ser querido en un naufragio encienden un fuego delante de su casa para ofrecer a esas almas perdidas un poco de calor...






























