Franz Bardon, cuyo nombre checo era František Bardon, ocupa un lugar singular en el ocultismo europeo del siglo XX. Nacido el 1 de diciembre de 1909 en Kateřinky, hoy un barrio de Opava, y fallecido el 10 de julio de 1958 en Brno, fue sucesivamente obrero cualificado, artista de variedades, sanador, autor y maestro de magia hermética. Su notoriedad se debe sobre todo a tres obras publicadas entre 1956 y 1957, en las que propone una progresión metódica basada en el dominio de la atención, el equilibrio de los cuatro elementos, el trabajo del cuerpo, el alma y el espíritu, y posteriormente la evocación y la «Quabbalah» operativa.
La dificultad -y parte del encanto- de Bardon reside en la superposición de varios relatos. Existe un núcleo biográfico conservado en las notas checas y en las ediciones de sus libros; en torno a él se constituyó una tradición bardoniana que le atribuye facultades extraordinarias, misiones secretas y enfrentamientos ocultos. En lugar de borrar esta segunda capa, hay que leerla como la memoria iniciática de un maestro cuya influencia superó ampliamente los documentos administrativos.
František Bardon, un hijo de la Silesia austrohúngara
František Bardon nació el 1 de diciembre de 1909 en Kateřinky, entonces Katherein, cerca de Troppau, en la Silesia austriaca. Hoy la ciudad se llama Opava y se encuentra en la República Checa. La nota biográfica publicada por el municipio de Opava lo presenta como el hijo mayor de Viktor Bardon y Ludvika Bardonová, de soltera Herudková. Su padre trabajaba como obrero hojalatero en una fábrica local de yute. La pareja tuvo una familia numerosa, en un territorio cuya identidad política y cultural se vería transformada por la desaparición del Imperio austrohúngaro al final de la Primera Guerra Mundial.
Este origen es importante para comprender a Bardon. Creció en una región fronteriza donde se cruzaban las lenguas alemana y checa, el catolicismo, la cultura obrera, el ocultismo germanófono y el renacimiento esotérico checo. Cuando publicó sus grandes libros en la década de 1950, escribió en alemán y fue leído en todo el ámbito germanófono antes de convertirse en una referencia internacional.
Las fuentes checas disponibles no describen a Bardon como universitario ni como médico titulado. El municipio de Opava indica que aprendió el oficio de cerrajero-reparador de máquinas de coser en la empresa Minerva. La Religionistická encyklopedie de la Academia Checa de Ciencias también lo presenta como cerrajero de formación.
Este punto permite corregir una imagen que se repite con frecuencia en las biografías tardías, donde Bardon aparece como «doctor» o especialista médico en sentido académico. Ejerció efectivamente como sanador y preparó remedios, pero eso no permite atribuirle una formación médica universitaria sin documentación adicional.
El entorno hermético checo de entreguerras
La Checoslovaquia de entreguerras cuenta con un entorno esotérico especialmente activo. Autores como Karel Weinfurter popularizan el yoga, la magia, el cristianismo esotérico y las tradiciones iniciáticas entre los lectores checos. La nota de la Academia Checa de Ciencias señala que Bardon estuvo inicialmente influido por Weinfurter antes de acercarse a las ideas de Friedrich Wilhelm Quintscher.
Este contexto documentado aclara el terreno en el que arraiga Bardon, sin agotar la tradición que lo presenta como heredero de una cadena iniciática más antigua. Lee y trabaja en un entorno ya rico en traducciones, sociedades, revistas y enseñanzas ocultistas; su obra futura se nutre de este mundo, al tiempo que pretende transmitir algo más antiguo y universal.
Para situar este vocabulario en una historia más antigua, nuestro artículo dedicado al hermetismo vuelve sobre los textos atribuidos a Hermes Trismegisto y sus sucesivas transformaciones. El «hermetismo» de Bardon no se confunde con el único Corpus Hermeticum antiguo: pertenece a un ocultismo moderno que reúne varias herencias.
Friedrich Wilhelm Quintscher, ocultista alemán nacido en 1893, es uno de los nombres más importantes para comprender la formación de Bardon. Quintscher publicó textos de magia práctica bajo varios seudónimos y frecuentó los círculos de la Fraternitas Saturni y del adonismo. La Religionistická encyklopedie afirma que Bardon se formó como mago bajo su influencia.
Sin embargo, la naturaleza exacta de su relación ha sido objeto de debate en los círculos bardonianos. Editores y discípulos de Bardon han rechazado la idea de que simplemente retomara el sistema de Quintscher, mientras que otros investigadores han señalado proximidades en el vocabulario y el método. Es más prudente considerar que existieron contactos e influencia en el panorama mágico germanófono, sin reducir a Bardon a un imitador ni presentar su sistema como completamente desvinculado de sus predecesores.
Frabato, el artista de variedades
A partir de la década de 1920, Bardon se presenta bajo el nombre de Frabato. Las notas checas hablan de un artista de variedades y de actuaciones cercanas a la magia escénica. La tradición bardoniana suele explicar «Frabato» como una contracción de Franz Bardon, Troppau y Opava. Esta etimología es plausible y se repite ampliamente, pero procede del relato transmitido en torno al autor más que de un documento administrativo.
El personaje de Frabato es fundamental, porque explica la imagen pública que Bardon construiría antes de sus libros. No se presentaba únicamente como teórico. Sus conferencias y demostraciones pretendían mostrar que el entrenamiento de la mente podía producir efectos perceptibles. Los testimonios posteriores le atribuyen clarividencia, lectura del pensamiento, diagnóstico a distancia y otras facultades. Estos relatos pertenecen a la memoria de sus alumnos y de su entorno; no todos cuentan con verificaciones independientes que permitan tratarlos como hechos establecidos.
La literatura dedicada a Bardon le atribuye desde muy temprano un destino excepcional como «adepto». Algunos relatos cuentan que una entidad espiritual superior habría tomado posesión de su cuerpo durante su adolescencia; otros, que habría sido una encarnación de Hermes Trismegisto. Estos relatos desempeñaron un papel considerable en la recepción de su obra, pero corresponden a una interpretación iniciática transmitida por sus discípulos.
No deben confundirse con los datos biográficos establecidos. Bardon puede estudiarse como un importante ocultista sin que sea necesario decidir históricamente si estas afirmaciones sobrenaturales son verdaderas. Esta distinción permite, por el contrario, comprender mejor la formación de la figura de un maestro en el esoterismo del siglo XX.
La guerra y el encarcelamiento a partir de 1941
La Segunda Guerra Mundial supuso una ruptura importante. La Religionistická encyklopedie indica que Bardon fue encarcelado en un campo de concentración a partir de 1941. Varios trabajos posteriores recogen este dato. En cambio, las versiones que afirman que Adolf Hitler habría querido utilizar personalmente sus poderes, que Bardon habría rechazado un cargo mágico al servicio del Reich o que habría escapado en el último momento a una ejecución gracias a un bombardeo se basan sobre todo en la tradición hagiográfica.
Por tanto, es necesario actuar con prudencia. El encarcelamiento de Bardon durante el régimen nazi forma parte de su trayectoria biográfica. Los relatos espectaculares añadidos en torno a este episodio requerirían archivos independientes antes de presentarse como certezas.
Después de la guerra, Bardon regresó a Checoslovaquia y retomó su actividad como curandero y herbolario. La nota oficial de Opava lo describe como escritor, grafólogo, astrólogo, clarividente, mago y curandero. Recibía a personas, preparaba remedios y, paralelamente, continuaba con su enseñanza esotérica.
La frontera entre la curación popular, la herboristería y la práctica médica era especialmente delicada en la Checoslovaquia de la posguerra. Bardon no tenía la condición de médico hospitalario. Actuaba en un ámbito privado, lo que más tarde contribuiría a las dificultades que tuvo con las autoridades comunistas.
Lo que distingue a Bardon de muchos autores ocultistas de su época es la forma pedagógica de su obra. No construye únicamente una cosmología. Ordena su enseñanza en ejercicios sucesivos y pide al lector que no se salte etapas. El principio general es sencillo: el operador debe alcanzar el dominio de sí mismo antes de intentar actuar sobre fuerzas o entidades externas.
Esta prioridad concedida a la disciplina interior explica gran parte de su legado. El lector no entra en un sistema compuesto únicamente por símbolos y correspondencias. Encuentra ejercicios de concentración, observación de los pensamientos, respiración, visualización, trabajo elemental e introspección. Bardon presenta la magia como un arte que exige repetición, equilibrio y control.
1956, Der Weg zum wahren Adepten
En 1956 aparece en Friburgo de Brisgovia, en la editorial Hermann Bauer, Der Weg zum wahren Adepten, literalmente «El camino hacia el verdadero adepto». Hoy el libro se conoce en francés con varios títulos, entre ellos Le Chemin de la véritable initiation magique. Su subtítulo alemán anuncia claramente el proyecto: una enseñanza en diez grados, teoría y práctica.
El primer libro constituye la puerta de entrada a todo el sistema bardoniano. Cada grado combina trabajo mental, trabajo psíquico y trabajo corporal. El objetivo no es acumular fenómenos extraordinarios, sino obtener una estructura interior equilibrada. El alumno debe aprender a observar sus pensamientos, desarrollar la concentración, elaborar un inventario de su carácter y trabajar las cualidades atribuidas a los cuatro elementos.
Uno de los ejercicios más conocidos de Bardon consiste en elaborar dos inventarios de uno mismo: uno dedicado a los defectos y otro a las cualidades. Después, el autor los organiza según los cuatro elementos. El fuego recibe ciertos rasgos relacionados con el impulso y la voluntad, el aire aquellos asociados al movimiento intelectual, el agua las disposiciones emocionales y la tierra las tendencias a la fijación y la estabilidad.
Esta clasificación no es una psicología científica. Pertenece al lenguaje simbólico de Bardon. Su función es práctica: obligar al alumno a examinar su propio carácter antes de proseguir con operaciones más ambiciosas. En el sistema bardoniano, quien busca poder sin equilibrio interior corre el riesgo de amplificar sus propios desórdenes.
Los cuatro elementos y el Akasha
El fuego, el aire, el agua y la tierra estructuran toda la cosmología de Bardon. Los asocia con cualidades, temperamentos, funciones del cuerpo y fuerzas de la naturaleza. A estos cuatro principios se suma el Akasha, término tomado del vocabulario indio y reinterpretado como principio causal o fuente superior de los elementos.
Bardon también utiliza las nociones de «fluido eléctrico» y «fluido magnético». Estas expresiones no corresponden a la electricidad y al magnetismo descritos por la física. Designan dos polaridades ocultas: una activa y expansiva, y la otra atractiva y receptiva. Su equilibrio forma lo que él denomina «magnetismo cuadripolar».
El sistema de Bardon describe al ser humano según tres niveles: físico, astral y mental. El cuerpo material pertenece al plano físico; el alma o cuerpo astral reúne las cualidades elementales y afectivas; el espíritu corresponde a la conciencia mental. El entrenamiento debe actuar sobre estos tres niveles sin permitir que uno de ellos se desarrolle en detrimento de los demás.
Este vocabulario pertenece al ocultismo europeo moderno y se cruza con la teosofía, la magia ceremonial, el yoga occidental y herencias más antiguas. No corresponde a una anatomía reconocida por la medicina contemporánea. Para Bardon, no obstante, se trata de un marco operativo destinado a organizar la experiencia mágica.
La progresión de los libros no es arbitraria. Bardon considera que la evocación de entidades solo tiene sentido después de un largo trabajo preparatorio. El mago incapaz de gobernar sus pensamientos, sus emociones y sus impulsos seguiría siendo vulnerable a sus propias proyecciones o a las influencias que busca contactar.
Esta idea acerca a Bardon a una larga tradición de magia erudita en la que la purificación y la preparación preceden a las operaciones. Esta exigencia aparece, bajo formas diferentes, en Cornelius Agrippa o John Dee, aunque sus marcos religiosos y rituales no sean los de Bardon.
1956, Die Praxis der magischen Evokation
Ese mismo año aparece Die Praxis der magischen Evokation, dedicado a la evocación mágica. El libro expone el uso del círculo, el triángulo, la lámpara, el espejo, la vara, la espada, las vestimentas rituales, los sellos y otros instrumentos. Sin embargo, Bardon insiste en un punto: el objeto material nunca es suficiente. Su valor depende de la preparación y de la autoridad interior de quien lo emplea.
La segunda parte de la obra presenta una amplia jerarquía de inteligencias y entidades asociadas a los elementos, a la zona que rodea la Tierra y a las esferas planetarias. Se proporcionan nombres, funciones y sellos de numerosas entidades. Este catálogo ha influido notablemente en la magia evocatoria contemporánea, ya que ofrece un sistema mucho más desarrollado que el de muchos manuales del siglo XX.
Para Bardon, el círculo no constituye únicamente una barrera de protección. Representa el estado de totalidad y autoridad divina que el operador debe realizar interiormente. Por tanto, el mago no manda porque posea un trazado geométrico particular, sino porque se identifica ritualmente con un principio superior.
Esta concepción distingue su enfoque de una lectura puramente mecánica de los grimorios. Los instrumentos sirven de soportes para una conciencia ya formada. Sin preparación, el símbolo permanece inerte. Esta idea recorre toda su obra.
1957, Der Schlüssel zur wahren Quabbalah
En 1957 aparece el tercer volumen, Der Schlüssel zur wahren Quabbalah, publicado también por Hermann Bauer. La palabra «Quabbalah», con esta ortografía, designa en Bardon una disciplina mágica basada en las letras, los sonidos, los colores y las cualidades elementales.
No hay que confundir este sistema con la historia de la Cábala judía. Bardon toma prestado un término ya ampliamente transformado por el ocultismo cristiano y las tradiciones mágicas europeas. Su «Quabbalah» es ante todo operativa: las letras y los sonidos se asocian con colores, elementos, regiones del cuerpo y estados de conciencia. El objetivo es aprender a producir lo que describe como una palabra creadora.
En el tercer libro, la letra no es solamente un signo escrito. Para Bardon posee una cualidad sonora, visual y elemental. El alumno aprende a «cargarla» mediante el color, el sonido y la sensación, y después a combinar varias letras en fórmulas.
Este método confiere a su sistema una fisonomía muy reconocible. La magia bardoniana no pretende reproducir palabra por palabra los rituales del Renacimiento. Reconstruye un lenguaje iniciático moderno a partir de correspondencias y ejercicios progresivos.
Los «condensadores fluidicos» forman parte de las técnicas más características de Bardon. Con este nombre designa sustancias o soportes destinados a recibir y conservar una carga oculta. Preparaciones vegetales, líquidos, metales o ciertos objetos pueden convertirse, en su sistema, en receptáculos para las fuerzas que describe.
El término no debe entenderse en el sentido de la física moderna. El «fluido» de Bardon pertenece al vocabulario del magnetismo y del ocultismo. Lo que le interesa es la capacidad simbólica y material de un soporte para fijar una intención o una cualidad elemental. El condensador sirve entonces de intermediario entre el ejercicio interior y la operación material.
Bardon no organiza su enseñanza como un sistema de grados dependiente de una logia concreta. Sus libros están concebidos para permitir un trabajo individual. Esta característica explica su difusión después de su muerte: un lector aislado puede seguir teóricamente los ejercicios sin pertenecer a la Golden Dawn, a la Fraternitas Saturni o a una sociedad rosacruz.
Esto no significa que Bardon esté al margen de toda influencia. Su lenguaje pertenece claramente a la cultura esotérica de su época. Pero transforma estos materiales en un curso autónomo, lo que favoreció la aparición de grupos bardonianos informales en lugar de una organización internacional centralizada.
Otti Votavová y la transmisión de los textos
Otti Votavová desempeña un papel fundamental en la posteridad de Bardon. Fue cercana a él y participó en la elaboración de materiales que circularían después de su muerte. Su nombre está especialmente vinculado a Frabato el mago, obra publicada en 1979.
Durante mucho tiempo, el libro se leyó como una autobiografía oculta. Sin embargo, esta interpretación exige grandes precauciones. La información editorial posterior y el testimonio del editor Dieter Rüggeberg muestran que Votavová participó ampliamente en su redacción y en su construcción novelesca. Por tanto, Frabato puede arrojar luz sobre la leyenda bardoniana y ciertas tradiciones de su entorno, pero no debe utilizarse como una crónica factual de la vida de Bardon.
La novela presenta una sociedad oculta malévola, enfrentamientos mágicos y un héroe dotado de poderes excepcionales. Este marco moldeó ampliamente la imagen popular de Bardon. Alimenta la idea de un mago involucrado en una lucha secreta contra organizaciones peligrosas.
Nada obliga a rechazar el valor simbólico o iniciático del relato para constatar que se trata de una obra literaria. Por tanto, la biografía histórica debe separar al Bardon documentado del Frabato novelesco.
La tradición editorial menciona una cuarta obra, Das goldene Buch der Weisheit, «El libro de oro de la sabiduría». Debía continuar el ciclo dedicado a los arcanos del Tarot y completar los tres volúmenes publicados. Tras su muerte circularon fragmentos y respuestas atribuidos a Bardon.
Según los relatos transmitidos por sus allegados y sus editores, durante su arresto en 1958 se habrían incautado materiales relacionados con este proyecto, que nunca habrían sido devueltos. A falta de archivos completos accesibles, es preferible hablar de un proyecto inacabado y de una tradición de manuscrito perdido, en lugar de reconstruir el contenido de un libro cuya versión terminada no poseemos.
Después de 1948, Bardon vivió bajo un régimen comunista poco favorable a las actividades religiosas independientes, al ocultismo y a los tratamientos realizados fuera de las estructuras oficiales. La Religionistická encyklopedie indica que fue interrogado en varias ocasiones durante la década de 1950. Su último caso habría estado relacionado con la fabricación de remedios en un laboratorio privado.
Este dato permite explicar su arresto sin recurrir a los relatos posteriores según los cuales los servicios soviéticos habrían querido apoderarse de sus poderes. Estas versiones circulan ampliamente en la literatura dedicada a Bardon, pero no cuentan con el mismo nivel de documentación.
El arresto de 1958
En 1958, Bardon vuelve a ser arrestado y detenido en Brno. Las circunstancias precisas del procedimiento siguen siendo difíciles de reconstruir a partir de las fuentes fácilmente accesibles, pero su actividad como sanador y la preparación privada de medicamentos se citan regularmente en las reseñas checas.
Muere durante esa detención. La Religionistická encyklopedie fija su fallecimiento el 10 de julio de 1958 en Brno y precisa que muere en el hospital de la prisión. Publicaciones bardonianas atribuyen la causa de la muerte a una pancreatitis. Los relatos de envenenamiento, suicidio voluntario o intervención del KGB pertenecen a una literatura tardía mucho menos fiable.
Hay un hecho que merece destacarse: los tres libros que convirtieron a Bardon en una figura mundial aparecen únicamente en los dos últimos años de su vida. Der Weg zum wahren Adepten y Die Praxis der magischen Evokation datan de 1956; Der Schlüssel zur wahren Quabbalah, de 1957. Bardon muere en 1958.
Por lo tanto, su carrera como autor impreso es muy breve en comparación con su influencia. La difusión internacional se produce sobre todo después de su desaparición, gracias a las reediciones y a las traducciones al inglés, francés, español y muchos otros idiomas.
El éxito de Bardon se debe en gran medida a su arquitectura pedagógica. Sus obras transmiten al lector la impresión de un camino completo, desde los primeros ejercicios de concentración hasta las operaciones de evocación y de letras mágicas. El sistema posee una fuerte lógica interna y no depende de una enseñanza oral inaccesible.
También responde a una expectativa propia del siglo XX: disponer de una magia estructurada como método de formación. Mientras que algunos grimorios presuponen ya un conjunto de conocimientos religiosos o rituales, Bardon intenta reconstruir una progresión desde el comienzo.
No en sentido estricto. El hermetismo antiguo está vinculado a los textos grecoegipcios atribuidos a Hermes Trismegisto, compuestos durante la época romana. Bardon utiliza la palabra «hermético» en su sentido ocultista moderno. Su sistema reúne cuatro elementos, Akasha, magia evocatoria, cábala occidentalizada, yoga, magnetismo y teoría de los planos.
Por lo tanto, pertenece a la historia moderna del hermetismo occidental más que a una transmisión directa e inalterada de los textos alejandrinos. Esta distinción no resta nada a la coherencia de su obra; simplemente permite situarla correctamente en la historia de las ideas.
La comparación con la Golden Dawn permite medir la originalidad de Bardon. La orden británica utiliza grados, rituales de templo, correspondencias astrológicas, el hebreo, el Tarot y una organización colectiva. Bardon reduce considerablemente esta dimensión institucional y concentra el trabajo en los ejercicios personales.
Ambas tradiciones comparten el gusto por los cuatro elementos, la magia ceremonial y la Cábala occidental, pero no deben confundirse. Bardon no retoma simplemente el plan de estudios de la Golden Dawn con otro nombre.
En sus libros, Bardon repite que el desarrollo de las facultades debe permanecer subordinado al equilibrio moral y psíquico. La magia no se mide por la cantidad de fenómenos obtenidos, sino por el dominio de uno mismo. Esta idea explica la desconfianza que manifiesta hacia los atajos, los pactos y la búsqueda inmediata de poderes.
El lector moderno puede no compartir su cosmología y, aun así, reconocer la coherencia de esta exigencia. Bardon rechaza el modelo del poder obtenido sin transformación personal. Toda operación exterior debe ir precedida de un trabajo interior.
Bardon utiliza palabras como fluido, magnetismo, vibración o condensación, pero su sistema no debe presentarse como una rama olvidada de la física. Estos términos pertenecen a un lenguaje ocultista heredado del magnetismo del siglo 19 y transformado por las escuelas esotéricas del siglo 20.
Sus ejercicios pueden abordarse como prácticas de concentración, imaginación dirigida y disciplina corporal, pero Bardon los inscribe en una realidad oculta mucho más amplia. El Akasha, los cuerpos sutiles y las entidades planetarias no son para él simples metáforas: pertenecen a una cosmología operativa que se invita al alumno a experimentar progresivamente mediante la práctica.
Una influencia que va más allá de Checoslovaquia
La Religionistická encyklopedie señala que Bardon se ha vuelto más famoso en el extranjero que en su propio país. Sus libros han dado lugar a grupos de lectores en Alemania y otros lugares, sin producir por ello una Iglesia o una orden centralizada.
Esta difusión internacional continúa en el siglo 21. Autores como Rawn Clark, William Mistele o Martin Faulks han publicado comentarios dedicados a sus ejercicios. Las sucesivas ediciones de sus tres libros mantienen su nombre en la magia ceremonial contemporánea.
Es útil leer a Bardon en tres planos. El primero es histórico: sus libros dan testimonio de un momento en el que el ocultismo de Europa Central busca transformar antiguas tradiciones en métodos individuales. El segundo es doctrinal: su cosmología de los elementos, del Akasha, de los fluidos y de los planos constituye un sistema coherente que merece ser estudiado en sus propios términos. El tercero es práctico: sus ejercicios explican por qué su obra siguió circulando mucho después de 1958.
No obstante, conviene abordar esta lectura dejando de lado la hagiografía. Los poderes atribuidos a Bardon y los relatos relacionados con Hitler, los servicios soviéticos o una identidad sobrenatural no deben utilizarse como atajo biográfico. El hombre documentado ya es extraordinario: un obrero silesiano convertido en artista de variedades, sanador y autor de tres manuales que han dejado una huella duradera en la magia occidental.
El legado de Bardon se debe menos a una organización que a un método. Propuso una magia progresiva en la que la concentración, el carácter, la imaginación y el simbolismo deben trabajarse antes de la evocación. Dio una forma pedagógica moderna a un conjunto de temas heredados del ocultismo europeo y de tradiciones orientales reinterpretadas.
Su obra también sigue siendo un ejemplo útil de cómo se construye una autoridad esotérica en el siglo XX. En torno a algunos datos biográficos sólidos se han acumulado recuerdos, relatos de discípulos, novelas y tradiciones iniciáticas. Distinguirlos no resta valor a Bardon: al contrario, permite comprender lo que realmente transmitió y por qué sus tres libros siguen leyéndose.
Fuentes y referencias
La entrada František Bardon de la Religionistická encyklopedie, publicada bajo los auspicios de la Academia Checa de Ciencias, proporciona los principales datos sobre su nacimiento, su formación como cerrajero, su actividad como artista de variedades, la influencia de Karel Weinfurter y Friedrich Wilhelm Quintscher, su encarcelamiento a partir de 1941, las investigaciones de la década de 1950 y su muerte en Brno el 10 de julio de 1958.
La reseña biográfica de la ciudad de Opava documenta su entorno familiar, su aprendizaje en la empresa Minerva y varios aspectos de su actividad local. Los catálogos bibliográficos confirman las ediciones alemanas de sus obras: Der Weg zum wahren Adepten y Die Praxis der magischen Evokation en 1956, y posteriormente Der Schlüssel zur wahren Quabbalah en 1957, publicada por Hermann Bauer.
El retrato utilizado en la portada es una fotografía auténtica de Franz Bardon fechada hacia 1948. Su autor es desconocido y Wikimedia Commons la clasifica como perteneciente al dominio público en Europa por ser una obra anónima.






























