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EN EL SUMARIO...
1. Antes de un ritual o un trabajo energético |
Las flores de Bach están diseñadas para acompañar los estados emocionales, pero también encuentran su lugar en un trabajo espiritual, simbólico o mágico. No actúan directamente sobre lo invisible, como puede hacerlo un incienso o un ritual, pero preparan el terreno interior, donde comienza todo camino espiritual o mágico: en el estado de presencia, claridad y alineación.
Trabajar con las flores es elegir entrar en un espacio de conciencia sutil, sin brusquedad, sin ilusión, sin evasión.
1. Antes de un ritual o un trabajo energético
Puedes tomar ciertas flores de Bach para recentrarte antes de un ritual, una meditación, una invocación o un trabajo con herramientas como el tarot, las piedras o las plantas. Ellas calman la mente, regulan la respiración, reajustan la emoción.
Walnut es valiosa antes de un ritual de paso o ruptura.
Clematis ayuda a mantenerte presente, anclado en el cuerpo, especialmente si tiendes a dispersarte en las esferas superiores.
Crab Apple puede usarse como purificación interior, antes de un baño ritual o un trabajo de alineación.
Rock Water es útil cuando buscas abrir tu mente sin rigidez.
Aspen acompaña las exploraciones invisibles si sientes un miedo difuso a lo desconocido.
No cambias de mundo con una gota, pero vuelves a ti, listo para caminar con conciencia.
2. Durante un trabajo mágico
Las flores no reemplazan los objetos o gestos rituales. Pero sostienen tu estado interior. Un hechizo, una oración o un encanto llevados por un espíritu desequilibrado no pueden resonar con poder. Tomar una flor adecuada, antes o durante un ritual, es trabajar con un fuego interior más claro, más recto.
También pueden ayudarte a atravesar un trabajo de limpieza, destierro, sanación emocional, o un compromiso con una figura espiritual.
3. Después de un trabajo espiritual o energético
Puedes usar las flores para volver a ti, asentar, cerrar, recuperar lo que se ha removido. A veces un ritual libera una emoción antigua, una tensión no nombrada, una memoria. Las flores están ahí para acompañar ese reajuste, suavemente, en el día a día.
En una práctica espiritual, las flores de Bach no reemplazan nada, pero ajustan todo. No hacen el vínculo con lo invisible. Te ayudan a estar listo para recibirlo.





























































































































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