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EN EL ÍNDICE...
1. ¿Qué dagyde usar en este tipo de trabajo? |
En ciertas prácticas mágicas, la venganza no significa un castigo ciego. Puede ser un retorno de energía, una forma de devolverle al otro lo que ha enviado. En este contexto, la dagyde se convierte en un soporte de respuesta, un medio para realizar un acto mágico justo, tajante y sin confusión. No es un juego ni un impulso de ira lanzado al azar. Es un trabajo dirigido, asumido y contenido. El contrahechizo, por su parte, actúa para devolver un ataque, disolver una malicia o bloquear una intrusión mágica.
1. ¿Qué dagyde usar en este tipo de trabajo?
Eliges una dagyde negra. Es el color más directo para los rituales de devolución al remitente, bloqueo, neutralización o respuesta. Inscribes el nombre de la persona en cuestión o un símbolo que la represente. Si no conoces su identidad, puedes escribir “quien me envió esta energía” o utilizar una forma neutra, pero específica.
También puedes utilizar un objeto testigo: un papel, un trozo de tela, un rastro material relacionado con la situación o con la persona.
Colocas la dagyde en un círculo cerrado (sal, polvo negro, clavos, carbón) para delimitar la energía y evitar cualquier fuga o retorno indeseado.
2. ¿Cuál es la intención que se debe establecer?
No formulas una petición confusa. Dices, en silencio o mentalmente: “Devuelvo lo que me fue enviado. Corto el vínculo. Bloqueo lo que me afecta.” No envías un mal aleatorio. Devuelves una fuerza, exactamente tal como llegó. No quieres hacer daño. Quieres ponerle fin, establecer un límite y devolver la energía ajena a su punto de origen.
Puedes cargar la dagyde con aceite de artemisa, pimienta negra o ruda, y rodear la cera con polvos de expulsión o de corte.
Este tipo de ritual requiere sangre fría, precisión y claridad emocional.
3. ¿Qué hacer durante el ritual?
Enciendes la dagyde en un espacio protegido. No te dispersas. Observas la llama. Visualizas la energía regresando a su fuente. Si la cera crepita, salta o se deforma, no entras en pánico. Continúas con el trabajo. Si la dagyde se consume rápidamente, significa que el canal está abierto. Si se apaga, evalúas si es necesario intentarlo de nuevo o si el efecto ya se ha producido.
Puedes acompañar este momento con un gesto simbólico: cortar un vínculo, clavar una aguja, volcar un cuenco o cerrar un círculo.
Lo que haces en la cera se traduce en la energía.
4. ¿Qué hacer después?
No conservas nada. Tiras o entierras la cera lejos de tu casa, en un lugar neutro o en una encrucijada. Puedes limpiar el espacio, quemar una hierba protectora o cerrar simbólicamente el círculo abierto. Este tipo de trabajo no debe permanecer “abierto” en tu casa.
Una dagyde utilizada para un contrahechizo o una venganza justa actúa como una barrera. No debe abrirse de nuevo. No es un objeto que se reutilice. La dejas partir y vuelves a ti, a tu espacio.
No es un juego de poder. Es un acto de justicia mágica realizado con seriedad, en silencio y con autoridad interior.































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¡Voy!