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EN EL ÍNDICE...
1. Preparar la planta para este trabajo |
La rosa de Jericó es reconocida por su capacidad para devolver la vida, pero también actúa como un filtro energético. Cuando la colocas en un espacio cargado, no se limita a decorar o bendecir: absorbe, disuelve, ralentiza los flujos pesados. Es una planta vigilante, que reacciona a su entorno. Cuando se utiliza para alejar las energías negativas, se convierte en una guardiana silenciosa, una presencia que vigila y limpia.
1. Preparar la planta para este trabajo
Eliges un momento tranquilo, sin agitación a tu alrededor. Colocas la rosa en un recipiente limpio, con agua clara a temperatura ambiente. No haces nada más mientras se abre. Este tiempo es el de reconocimiento mutuo. Observas. La acoges.
Una vez abierta, estableces una intención precisa. Le pides que limpie lo que ya no debe estar, que absorba lo que perturba y que aparte lo que pesa. No utilizas una frase compleja. Hablas con claridad. Puedes decirlo en voz baja o simplemente pensarlo mientras colocas la mano sobre el agua.
2. ¿Dónde colocar la rosa para purificar un espacio?
Puedes colocarla cerca de la entrada de tu hogar, para que actúe como un umbral energético. Capta las influencias antes de que entren. También puedes instalarla en el centro de una habitación tensa, en un salón donde se acumulan las discusiones, o cerca de una cama si el sueño está perturbado.
También puedes utilizarla en tu espacio ritual personal, como apoyo durante una sesión de recentrado, meditación o después de un impacto emocional. La rosa actúa mediante su presencia. No habla. Absorbe y retiene.
3. Acompañar el trabajo de purificación
Cambias el agua todos los días. Si se vuelve turbia, opaca o desprende un olor desagradable, es señal de que la rosa ha absorbido aquello que debía desaparecer. Das las gracias, viertes esta agua en el inodoro o fuera de casa, lejos del lugar donde vives, y la sustituyes inmediatamente.
Cuando sientas que el ambiente se aligera y que el espacio se vuelve más claro, puedes sacar la rosa del agua y dejarla secar protegida, dentro de un paño o en una cesta elevada.
Algunas personas mantienen un cuenco de sal al lado durante este trabajo, para favorecer el arraigo y reforzar la absorción. También puedes encender una vela negra o blanca, según lo que sientas.
Utilizar la rosa de Jericó contra las energías negativas significa levantar una barrera suave pero firme. No ahuyenta por la fuerza. Retira lo que ya no tiene lugar, en silencio y con constancia.































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¡Voy!