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EN EL SUMARIO...
1. ¿Por qué hacer un ritual de fuego en Litha? |
En Litha, el fuego no es un símbolo más. Es el corazón del sabbat, la expresión directa del sol en su apogeo, de la fuerza vital en expansión, del poder de transformación. Hacer un ritual de fuego en Litha es entrar en diálogo con esa luz ardiente, honrar lo que ilumina, y dejar ir lo que ya no tiene lugar.
Este fuego no es destructivo. Es liberador.
1. ¿Por qué hacer un ritual de fuego en Litha?
El fuego en Litha sirve para celebrar, purificar, intensificar y renovar. Permite expresar tu gratitud por lo que crece, pero también dejar consumir las resistencias, las dudas, los miedos. Transforma la intención en acción.
En el campo, se encendían grandes fuegos alrededor de los cuales se bailaba o saltaba para atraer la suerte, la fertilidad, la salud. Incluso un fuego pequeño conserva ese poder ancestral.
No es el tamaño del fuego lo que importa. Es la presencia que pones frente a él.
2. ¿Cómo preparar tu fuego?
Puedes usar un brasero, un quemador de incienso, una vela, o incluso una vela dorada si estás en interior. Lo importante es que este fuego esté consagrado en ese momento preciso. No enciendes una llama por costumbre. La invitas como una fuerza.
Prepara un pequeño cuenco con hierbas secas solares (lavanda, romero, hipérico, laurel), un papel en el que escribas algo que quieres dejar ir, y una ofrenda (grano, flor, gota de miel, ramita, fruto).
Colócate frente al fuego, en silencio. Respira. Luego pronuncia en voz clara lo que deseas agradecer, y luego lo que estás listo para abandonar.
Desliza el papel y las hierbas en la llama. Observa hasta que estén completamente consumidos. Deja tu ofrenda, y luego permanece un poco más en presencia.
El fuego recibe. No toma por la fuerza.
3. ¿Qué hacer después?
Apagas la llama con respeto, o la dejas consumirse hasta el final si puedes. Luego puedes enterrar las cenizas en un rincón de tierra soleada, o dispersarlas al viento al amanecer del día siguiente.
También puedes guardar un pequeño carbón apagado o un trozo de madera ennegrecida como huella de lo que has dejado ir.
Un fuego de Litha nunca es neutral. Transmite, transforma, ilumina. Y en el calor que deja atrás, puedes seguir adelante más ligero.






























































































































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