Un juego de runas no es una simple herramienta adivinatoria. Cada signo lleva una fuerza, una dirección, un eco antiguo. Antes de usarlas, es importante consagrarlas, no para "cargarlas" artificialmente, sino para establecer un vínculo. Consagrar un juego es decir: “estoy listo para escuchar, comprender, entrar en relación.” Este gesto no necesita ser espectacular. Necesita ser claro.
1. ¿Por qué consagrar un juego de runas?
Una runa no actúa tanto por la materia como por el vínculo. Puede ser de madera, piedra, hueso o papel. No es su forma la que habla, es la relación que se abre con ella.
Consagrar un juego es marcar un comienzo. Es señalar la separación entre el objeto bruto y la herramienta conectada. Sin este gesto, las runas permanecen mudas o confusas. Con él, se vuelven aliadas. Responden, guían, reaccionan.
No es una obligación ritual. Es un movimiento de ajuste. Y este movimiento da cuerpo a la práctica.
2. ¿Cuándo y cómo realizar este gesto?
El momento de la consagración puede elegirse libremente. Lo ideal es hacerlo en calma, con el juego completo al alcance de la mano. No se necesita luna, fecha precisa ni material complejo. Lo que importa es la disponibilidad interior.
Se toman las runas una a una. Se sostienen en la mano. Se respira. Se miran. Se les da un nombre, o se pronuncia una palabra silenciosa: “te recibo.” Se colocan suavemente en su bolsa o caja.
Una vez tocados los 24 (o 25) signos, el vínculo está establecido. El juego ya no es un conjunto de símbolos. Es un conjunto vivo.
3. ¿Es necesario hacer un gesto específico para consagrarlas?
No hay gesto obligatorio. Pero algunos gestos ayudan a anclar la relación:
– sostener todas las runas en las manos unos minutos
– colocarlas sobre un tejido, una piel, una madera
– soplar suavemente sobre ellas
– pasar un humo ligero alrededor
– trazar una runa de protección alrededor del juego (Algiz o Eiwaz según la intuición)
Lo importante no es el ritual. Es la atención. Las runas no piden espectáculo. Piden un gesto justo.
Una vez establecido el vínculo, se puede pronunciar una palabra interior simple: “el vínculo está hecho”. No se necesita más.
4. ¿Qué hacer con el juego después de la consagración?
Un juego consagrado no se deja tirado. Se guarda en un tejido, una caja, un lugar tranquilo. No necesita ser visto. Simplemente debe ser respetado.
Ahora puede usarse para una pregunta, una meditación, una tirada o una marca simbólica. Está listo.
Consagrar un juego de runas es como estrechar una mano antigua. Es decir: “aquí estoy, tú también.” Y a partir de este gesto simple, todo puede comenzar.





























































































































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