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Gipso
Gypse

Grimorio mineral

Gipso

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El yeso es una piedra blanda que contiene agua en su estructura. Transparente cuando se denomina selenita, fibrosa en el espato satinado, masiva en el alabastro yesoso, atraviesa la historia de las imágenes, los jarrones y la arquitectura. Su suavidad no es una debilidad: permite la talla, la impresión y la transformación en yeso.

Los usos antiguos del yeso fueron materiales y funerarios antes que esotéricos. El vínculo lunar de la selenita proviene de su nombre, formado a partir de Selene, la Luna griega. Las prácticas de purificación difundidas hoy pertenecen a un marco contemporáneo que puede utilizarse sin presentarlo como un rito antiguo.

Yeso, selenita y alabastro

Yeso es el nombre de la especie mineral. Selenita designa sus cristales transparentes o translúcidos, espato satinado su forma fibrosa de reflejo sedoso, y alabastro yesoso su forma masiva, apta para la escultura. Mindat presenta estas variedades y sus relaciones.

El nombre selenita remite a Selene, personificación griega de la Luna, debido al pálido resplandor atribuido al material. Este vínculo etimológico permite una poesía lunar, pero no demuestra la existencia de un culto antiguo dedicado a estos cristales.

Una piedra que contiene agua

El yeso es un sulfato de calcio hidratado, CaSO₄·2H₂O. El Handbook of Mineralogy le atribuye una dureza de 2: una uña puede rayarlo.

Cuando se calienta, pierde parte de su agua y se convierte en yeso. Al mezclarlo de nuevo con agua, se endurece al recuperar una estructura yesosa. La piedra une así disolución, impresión y regreso a la forma.

Relieves, jarrones e impresiones

El alabastro yesoso se utilizó para tallar recipientes, placas y esculturas. El Metropolitan Museum of Art conserva un frasco chipriota de alabastro yesoso que data del siglo VI o V antes de nuestra era.

Los grandes relieves de los palacios asirios también fueron esculpidos en un yeso local, hoy visible en el patio asirio del Met. El material blando ha conservado durante siglos los rasgos de los soberanos, los genios protectores y las escenas de poder.

Lo que recibe una huella también puede transmitirla. El yeso relaciona el agua contenida, la mano que modela y la forma que permanece. Su simbolismo se comprende mejor a partir de esta historia tangible.

Luna, Saturno, Agua y Tierra

La Luna corresponde a la luz recibida, al reflejo y a la memoria de las formas. Saturno gobierna la fijación, la arquitectura y lo que permanece después del secado. El Agua circula por la materia; la Tierra le da cuerpo.

El lunes es adecuado para el recogimiento y el sábado para fijar un límite. El blanco, el marfil y el gris perla componen su paleta. Una tableta de arcilla seca, un trozo de tiza y un espejo pueden acompañarlo.

Huella, claridad y forma

El yeso acompaña un trabajo de dar forma: dar contorno a un pensamiento, conservar un rastro o preparar un espacio tranquilo. Su blancura puede servir de soporte para una purificación simbólica, entendida como una selección y no como una promesa de borrar toda dificultad.

También es adecuado para las prácticas de memoria: reconocer lo que nos ha formado y luego elegir lo que queremos transmitir.

La tableta de luz

Coloque el yeso cerca de una hoja blanca. Escriba una frase que describa la forma que desea dar a su día o a su proyecto. Coloque un espejo detrás de la piedra para que refleje la luz hacia el texto.

Diga: «Recibo, distingo y doy forma. Lo que merece permanecer encuentra su huella». Guarde la hoja en un cuaderno; no grabe el ejemplar.

Correspondencias y referencias

Referencia Correspondencia
Naturaleza Sulfato de calcio hidratado
Astros Luna y Saturno
Elementos Agua y Tierra
Días Lunes y sábado
Colores rituales Blanco, marfil, gris perla
Ámbitos Huella, memoria, claridad, dar forma
Objetos asociados Espejo, tiza, tableta seca
Gesto Dar una forma visible a la intención
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