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Albita
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Grimorio mineral

Albita

3 min de lectura

La Albita ofrece una blancura atravesada por tonos nacarados, grises o reflejos azulados. Sus planos nítidos captan la luz como páginas superpuestas, listas para recibir un orden nuevo.

Esta apariencia le conviene bien: la Albita es el polo sódico de la gran familia de las Plagioclasas. En el trabajo simbólico, se convierte en una piedra de clarificación, de replanteamiento y de comienzo escrito con precisión.

El polo blanco de las Plagioclasas

La Albita es un Feldespato sódico de fórmula NaAlSi3O8. Constituye uno de los dos polos de la serie de las Plagioclasas; el otro es la Anortita, rica en calcio. Aparece en granitos, pegmatitas y varias rocas metamórficas.

La ficha de Mindat presenta sus características y sus numerosas localidades. La base de datos RRUFF proporciona acceso a datos espectroscópicos útiles para su identificación.

Un nombre dado en 1815

Johan Gottlieb Gahn y Jöns Jacob Berzelius nombraron la Albita en 1815 a partir del latín albus, «blanco», en referencia a su color habitual. La ficha mineral de Webmineral conserva este dato histórico.

El mineral estaba presente en las rocas mucho antes de recibir este nombre, pero ninguna piedra antigua llamada Albita puede reconocerse con certeza en los lapidarios. Por tanto, su correspondencia mágica propia pertenece a una construcción moderna.

La página en blanco y el plan claro

La blancura de la Albita evoca la hoja libre de tachaduras. Sus planos de exfoliación nítidos añaden la imagen de la clasificación, la separación de los planos y un orden que se puede releer.

La página en blanco no es el vacío: es un espacio que ha quedado disponible. La Albita acompaña el momento en que se retiran las antiguas instrucciones, las tareas muertas y las formulaciones confusas para establecer un marco más legible.

Luna, Mercurio, Aire y Agua

La Luna es adecuada para la blancura, la receptividad y la renovación de los ciclos. Mercurio rige la clasificación, el lenguaje y los métodos. El Aire aclara las ideas; el Agua suaviza lo que debe reorganizarse.

El lunes acompaña los nuevos comienzos personales; el miércoles, los expedientes y los estudios. Una hoja en blanco, un lápiz gris y un cuenco vacío componen un altar armonizado con la piedra.

Aclarar, clasificar, recomenzar

La Albita acompaña la clasificación de un espacio, la reforma de un horario, el comienzo de un aprendizaje y la revisión de un texto que se ha vuelto confuso. Invita a distinguir lo que debe permanecer, lo que cambia de lugar y lo que puede retirarse.

Colocada cerca de una agenda, sirve de testigo de una organización simplificada. También resulta adecuada para las transiciones en las que aún no se conoce todo lo que vendrá: basta entonces con hacer visible el próximo paso.

El rito de la hoja nueva

Un lunes, toma una hoja en blanco y escribe solamente tres títulos: conservar, trasladar, retirar. Reparte bajo cada uno los elementos del proyecto o de la situación. Coloca la Albita sobre la página.

Di: «Dejo el espacio despejado y empiezo por lo que puede nombrarse». Realiza enseguida una acción de cada categoría, aunque sea muy breve, y luego fecha la hoja.

Correspondencias y referencias

Referencia Correspondencia
Naturaleza Feldespato sódico, polo de las plagioclasas
Nombre Del latín albus, «blanco», 1815
Astros Luna y Mercurio
Elementos Aire y Agua
Días Lunes y miércoles
Colores rituales Blanco, gris, plateado
Ámbitos Clasificación, método, reanudación, nuevo comienzo
Gesto ritual Repartir entre conservar, trasladar y retirar
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